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Refutando los argumentos ateístas contra la existencia de Dios (parte 4)

¡Dios les bendiga!

Continuando con la serie de respuestas a los argumentos que justifican el ateísmo, presentados por una publicación de una página llamada agnosticismo y ateísmo científico, que enumera una serie de argumentos contra la existencia de Dios. Aunque ellos lo hacen en una sola publicación, yo me tomaré varias, pues de lo contrario escribiría una bastante larga. En el post anterior, vimos los argumentos inductivos que ofrecen para justificar su postura.

El método a utilizar será ver lo que dicen y luego responder. Así que postearé cada argumento que nos ofrecen con sus propias palabras y sin alterarlo, y luego daré mi respuesta. Cabe señalar que en sí no tenemos unos argumentos, sino la mención de en qué consisten dichos argumentos. El autor del post original nos dice que se quiere decir con el argumento, pero el mismo no justifica nada de lo que dice ni presenta la evidencia pertinente para justificar cada premisa.

En esta ocasión, voy a refutar los argumentos subjetivos.

Argumentos subjetivos.

Al igual que los argumentos a favor de la existencia de Dios, los argumentos subjetivos en contra de la divinidad sobrenatural se basan principalmente en el testimonio o la experiencia de testigos, o bien en las proposiciones de las religiones reveladas en general.

  1. El argumento testimonial da crédito a los testigos personales contemporáneos y del pasado, que, o bien no creen, o bien dudan de la existencia de Dios, por la simple razón de que nunca se les ha hecho visible.

El autor dice que los argumentos a favor de la existencia de Dios se basan en el testimonio o la experiencia de testigos o en las proposiciones de las religiones reveladas en general. Esto me parece increíble, pues hay total ignorancia de los argumentos a favor de la existencia de Dios, los cuales se basan en premisas teológicamente neutrales, y no revelaciones religiosas. ¿Qué tienen de religiosas las premisas del Kalaam que dicen 1) todo lo que comienza a existir tiene una causa y 2) el universo comenzó a existir? ¿Qué tienen de religiosas las premisas del argumento moral que dicen 1) si Dios no existe no existen valores y deberes morales objetivos y 2) los valores y deberes morales objetivos existen? Todas estas premisas no se basan en ninguna revelación religiosa, lo que demuestra que la insinuación del autor es bastante falsa.

Con relación al argumento, aunque no sé si llamarlo así, hay una falla muy grande, pues si el testimonio de testigos que no creyeron en Dios, y no creen, en base a que nunca se les ha hecho visible, es suficiente para negar su existencia, ¿no será lo contrario a esto razón para afirmarla? Es decir, ¿no será el testimonio de testigos que creyeron y creen en Dios, en base a que sí se les ha hecho visible, razón suficiente para afirmar su existencia? Si se sugiere que no, entonces debes justificarse porque con el caso contrario sí funciona, y con este no. En cuyo caso, sería cometer la falacia del taxi cab, que consiste en rechazar la misma explicación para el mismo evento.

Para concluir, Dios es un ser inmaterial, no tiene que hacerse visible para probar que existe, cuando hay evidencia que señala que sí existe.

  1. El argumento del conflicto de religiones aduce que cada una de estas da una versión diferente de lo que Dios es y de lo que Dios quiere. Ya que todas las versiones contradictorias no pueden ser correctas, muchas, si no todas las religiones, deben ser erróneas.

Lo curioso con este argumento es que s resultara ser verdadero, no demuestra que Dios no existe, pues solo demostraría que muchas religiones son falsas. Esto lo digo porque este argumento se enlista en una serie que busca justificar el ateísmo, pero este no justifica nada.

Que hayan muchas versiones de Dios o explicaciones de que quiere, no es razón para creer que no hay una versión o explicación verdadera, como el hecho de que existan muchas teorías e hipótesis que busquen explicar el origen del universo, no se sigue que no existe una explicación valida.

  1. El argumento de la decepción sostiene que, cuando se le pide, no hay ninguna ayuda visible de Dios, por lo tanto no hay ninguna razón para creer que hay un Dios que provee.

Este argumento es un non sequitur, pues no se sigue que de Dios no responde las oraciones luego no existe, sino que no las responde, y ya. Lo que no explica el argumento, es la premisa implícita que sostiene de que Dios debe responder o socorrernos cuando pide ayuda. ¿Cuál es la evidencia para afirmar que él está obligado a hacer esto? Decir tal cosa es afirmar algo gratuitamente.

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Refutando los argumentos ateístas contra la existencia de Dios (parte 3)

¡Dios les bendiga!

Continuando con la serie de respuestas a los argumentos que justifican el ateísmo, presentados por una publicación de una página llamada agnosticismo y ateísmo científico, que enumera una serie de argumentos contra la existencia de Dios. Aunque ellos lo hacen en una sola publicación, yo me tomaré varias, pues de lo contrario escribiría una bastante larga. En el post anterior, vimos los argumentos deductivos que ofrecen para justificar su postura.

El método a utilizar será ver lo que dicen y luego responder. Así que postearé cada argumento que nos ofrecen con sus propias palabras y sin alterarlo, y luego daré mi respuesta. Cabe señalar que en sí no tenemos unos argumentos, sino la mención de en qué consisten dichos argumentos. El autor del post original nos dice que se quiere decir con el argumento, pero el mismo no justifica nada de lo que dice ni presenta la evidencia pertinente para justificar cada premisa.

En esta ocasión, voy a refutar los argumentos inductivos.

Este tipo de argumentos procede a través del llamado razonamiento inductivo.

  1. La argumentación ateo-existencialista de la no existencia de un ser perfecto y sensible parte, de acuerdo con el existencialismo, del aserto de que la existencia es anterior a la esencia, y de que un ser sensible no puede ser también completo y perfecto. Esto está explicado en El ser y la nada, de Jean-Paul Sartre. Según este filósofo, Dios sería un “pour-soi” (un ser-para-sí, una conciencia), pero sería también un “en-soi” (un ser-en-sí, una cosa), lo que supone una contradicción en los términos. Un argumento similar aparece en la novela Grimus, de Salman Rushdie: «Lo que está completo también está muerto».

Con este argumento, solo debemos preguntar varias cosas:

  1. ¿Qué evidencias se presentan para suponer que la existencia de Dios es anterior a su esencia?
  2. ¿Qué evidencias se presentan para decir que un ser sensible no puede ser completo y perfecto?

Todo esto nos va dejando ver que se parten de afirmaciones gratuitas para luego pretender demostrar que la existencia de un ser como Dios, es imposible o ilógica.

Pero hablando de un poco sobre la diferencia entre existencia y esencia en Dios, ¿Por qué suponer que tal cosa existe en un ser con las características como las que tiene? Me parece que el error de argumentos como estos, es creer que Dios es un ser humano.

Si desearía argumentar en contra de tales afirmaciones para demostrar sus errores, tan solo hablaría de la aseidad de Dios. Y, si se es de una tradición tomista, se hablaría de la simplicidad divina. Es decir, es alarmante el desconocimiento a las respuestas a estas objeciones al teísmo cristianto.

  1. El argumento de la ausencia de razón trata de demostrar que un ser omnipotente y omnisciente no tendría ninguna razón para actuar de una manera determinada, en particular mediante la creación de un universo, dado que no tendría necesidades, querencias o deseos, ya que conceptos tales son propia y subjetivamente humanos. Esto entraña una contradicción con el hecho de existir el universo; por lo tanto, un Dios omnipotente no puede existir. Este argumento es expuesto por Scott Adams en el libro God’s Debris, que propone una forma de pandeísmo como modelo teológico fundamental. Un argumento similar se presenta en el libro de Ludwig von Mises La acción humana. Se refirió a él como el “argumento praxeológico”, afirmando que un ser perfecto debe tener desde siempre resueltos todos sus deseos y necesidades, y, de tomar alguna iniciativa en el presente, esto, por sí solo, probaría su incapacidad, demostrándolo imperfecto.

Como con el anterior, tendríamos que preguntar: ¿Dónde está la evidencia que confirma que tener razones para crear el universo es debido a tener necesidades? Me parece que estamos ante otra afirmación gratuita.

No solo tenemos una afirmación gratuita aquí, sino que también tenemos un non sequitur, pues no se sigue necesariamente que de existir el universo, un Dios Omnipotente no puede existir. Es más, es racional creer que este universo existe porque hay un Dios Omnipotente. Hay más evidencia a favor de esta postura, que las contrarias.

  1. El argumento de la “inducción histórica” concluye que, dado que la mayoría de las religiones teístas a lo largo de la historia (por ejemplo, la religión del Antiguo Egipto, o la antigua religión griega), tanto como sus dioses, finalmente han llegado a ser consideradas falsas o absurdas, todas las religiones teístas, incluidas las contemporáneas, lo son, siguiendo un razonamiento inductivo. Esto se comprende bien a partir de la conocida cita de Stephen F. Roberts: «Yo sostengo que tanto usted como yo somos ateos. Yo únicamente creo en un dios menos que usted. Cuando usted entienda por qué motivo rechaza a todos los demás dioses posibles, entenderá por qué motivo rechazo yo el suyo».

Este razonamiento comete la falacia de la división. Cree que porque hay religiones falsas, todas lo son. Esto provoca descartar a priori (de entrada) todas las evidencias para el teísmo cristiano. Y la verdad que es una pena, pues muchos mantienen su ateísmo de esta manera, sin siquiera comprobar si razonar así es correcto. Aun si se demostrara que todas las religiones menos una, son falsas, ¿eso es razón para descartar la evidencia de esta sin tan siquiera analizarla?

Lo peor de todo es la afirmación de que el creyente es ateo sobre otros dioses. En el sentido en que se usa la palabra ateo, no se puede creer en un dios y ser ateo. Sugerir que el creyente es ateo porque cree en un dios y en otros no, es un error grave de semántica.

  1. Una prueba biológica, fundada en Darwin, es la comprobación de que el ADN del chimpancé y el humano tienen más de un 99% de elementos en común, con el agregado de los numerosos hallazgos, en el registro fósil, del linaje completo humano, desde el Australopitecus hasta el Homo habilis, el Homo ergaster, Homo erectus, Homo heidelbergensis, Homo neanderthaliensis, Homo floresiensis, Homo rhodesiensis y finalmente Homo sapiens. Conocedor Charles Darwin de la filosofía de Epicuro, planteaba al respecto: «No puedo llegar a persuadirme de que un Dios benéfico hubiera creado adrede a los icneumónidos (avispas endoparásitas) con la intención expresa de que se comieran desde dentro a las orugas vivas, o de que los gatos jugaran a muerte con los ratones».

Aquí podemos señalar unos errores muy básicos:

  1. Se insinúa que la evolución, de ser algo que algún día se llegue a probar, contradice la existencia de Dios. Esto es falso, aun la evolución misma sería un milagro que solo puede ser explicado si Dios existe.
  2. Se ignora la cantidad de creyentes que concilian la evolución con la existencia de Dios, y aun lo explican a la misma luz del génesis 1.
  3. No hay nada en la evolución que contradiga la existencia de Dios.

Ahora, ya que es bueno informar, corregiré la falsa creencia de esa similitud entre el hombre y el chimpancé. La revista Science 316 (5833): 1836, 2007 publicó un artículo sobre la similitud del ADN humano y de chimpancé, titulado, “Las diferencias relativas: el mito del 1%”.  Su autor, Jon Cohen, cuestionó el uso continuo del 1%, citando las comparaciones siguientes a la publicación del proyecto secuencia del ADN del chimpancé donde la diferencia fue alrededor del 5%. Pero no solo esto, sino que en 2012, los doctores Jeffrey Tomkins y Jerry Bergman en la revista Creación 26 (1): 94-100, abril de 2012, revisaron los estudios publicados que comparan el ADN de los humanos y chimpancés.  Cuando todo el ADN se tiene en cuenta y no sólo partes de pre-seleccionada, se encontró que la similitud no pasa del 81%.

El punto es que no existe tal diferencia de un 1%, sino que es mayor. Pero aun esto es irrelevante, y aun la semejanza sea del 100%, esto no hace nada para socavar la existencia de Dios.

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Refutando los argumentos ateístas contra la existencia de Dios (parte 2)

¡Dios les bendiga!

Continuando con la serie de respuestas a los argumentos que justifican el ateísmo, presentados por una publicación de una página llamada agnosticismo y ateísmo científico, que enumera una serie de argumentos contra la existencia de Dios. Aunque ellos lo hacen en una sola publicación, yo me tomaré varias, pues de lo contrario escribiría una bastante larga. En el post anterior, vimos los argumentos empíricos que ofrecen para justificar su postura.

El método a utilizar será ver lo que dicen y luego responder. Así que postearé cada argumento que nos ofrecen con sus propias palabras y sin alterarlo, y luego daré mi respuesta. Cabe señalar que en sí no tenemos unos argumentos, sino la mención de en qué consisten dichos argumentos. El autor del post original nos dice que se quiere decir con el argumento, pero el mismo no justifica nada de lo que dice ni presenta la evidencia pertinente para justificar cada premisa.

En esta ocasión, voy a refutar los argumentos deductivos.

Argumentos deductivos:

  1. La táctica del Boeing 747 definitivo, que aparece en el libro El espejismo de Dios, de Richard Dawkins, es un contra-argumento del argumento del diseño. Este afirma que una estructura compleja y ordenada tiene por fuerza que haber sido diseñada. Sin embargo, un dios que es el responsable de la creación de un universo tal sería al menos tan complicado como el universo que él ha creado. Por lo tanto, también ese dios debe exigir un diseñador, cuyo diseño del mismo modo requeriría un diseñador, y así, ad infinitum. De esta manera se demuestra que este argumento es una falacia lógica, con o sin petición de principio. Este “truco” muestra que Dios no es el origen de la complejidad, sino que esta simplemente ha existido siempre. También afirma que el diseño no explica la complejidad, que solo la selección natural puede explicar.

Aquí tenemos varios errores básicos y elementales de filosofía básica. El argumento confunde erróneamente al creador con lo creado, afirmando que puesto que el universo es complejo, Dios debe serlo. Pero esto es un error grave, pues comparado con el universo, Dios es un ente simple, pues es solo una mente incorpórea. Ahora, una cosa es decir que por ser una mente incorpórea, es más simple, a decir que sus pensamientos son simples. No podemos confundir como es con cómo piensa.

El argumento también falla en creer que para tener la mejor explicación, hay que tener una explicación de la explicación. Esto no solo es falso, sino que es contraproducente. Cuando se descubre un objeto por un arqueólogo, por ejemplo, este no concluye que el tal fue el resultado del azar o procesos geológicos, sino que alguien lo hizo, a pesar de que no sepa quién. Pero a pesar de, sabe que la explicación para la existencia del objeto, es mejor que cualquiera de sus contrapartes. El argumento que intenta justificar el ateísmo, sugiere que no se pueden tener este tipo de explicaciones porque necesitamos una explicación de la explicación. Nada más falso que eso. La inferencia a la mejor explicación consiste en aceptar la mejor explicación de un hecho o fenómeno, sin importar que se carezca de la razón de la explicación misma. Por eso, el argumento es malo y no refuta nada de lo que se propone.

  1. La paradoja de la omnipotencia sugiere que el concepto de una entidad omnipotente es lógicamente contradictoria, partiendo de la consideración de cuestiones como: “¿Puede Dios crear una roca tan grande que no pueda levantarla?” o “Si Dios es todopoderoso, ¿podría crear un ser más poderoso que él?”. Del mismo modo, un dios omnipotente que deseara saber la posición de todos los átomos en el universo a lo largo de sus 14 mil millones de años de historia, así como su futuro infinito, debería poseer una memoria más grande que el conjunto infinito de estados posibles en el universo actual.

La paradoja de la Omnipotencia no es una objeción valida. Se afirma que hay una contradicción lógica con la existencia de un ser Omnipotente, y es todo lo contrario, pues donde hay una contradicción lógica es en el ser que presenta la paradoja. La Omnipotencia consiste en actualizar estado de cosas. Hay estados de cosas que no son actualizables, por ser ilógicos. Estados como crear un Dios igual que Dios, son ilógicos, pues el segundo Dios, al ser creado, ya no sería eterno, por lo tanto, ya no sería Dios.

Los absurdos lógicos no son actualizables. Para más información, lea mis respuestas a esta paradoja.

  1. El problema del infierno es la idea de que la condenación eterna por los actos realizados en una existencia finita contradice la omnibenevolencia y omnipresencia divinas.

Esta objeción la hace quien no conoce que la existencia de un infierno es proporcional a la existencia del pecado del condenado. Este punto es más teológico que cualquier otro aspecto, pero, en teología cristiana se enseña que el pecador muerto perdura con sus pecados porque él no desea dejar de ser pecador. Así, si su insistencia en el pecado es por siempre, así perdurará su castigo en el infierno, pues este es proporcional a la existencia del pecado del pecador.

  1. El argumento del libre albedrío (también llamado paradoja de la voluntad libre o fatalismo teológico) se opone a la existencia de un Dios omnisciente dotado de libre albedrío -el mismo de que se hallan dotadas sus criaturas-, debido a que ambas propiedades son contradictorias. De acuerdo con este argumento, si Dios ya conoce el futuro, entonces la humanidad está destinada a corroborar dicho conocimiento, por lo que se hallaría exenta de la voluntad libre de apartarse de dicho plan. Por lo tanto, nuestro libre albedrío contradice la existencia de un dios omnisciente. Otro argumento que ataca directamente la existencia de un dios omnisciente dotado de libre albedrío es que la voluntad de Dios mismo estaría obligada (y por tanto exenta de libre albedrío) a seguir lo que Dios conoce de antemano de sí mismo, para toda la eternidad.

La objeción no es válida, pues comete un error de lógica modal. Además de, presupone el determinismo.

El problema técnico de lo que insinúa el argumento, es como sigue:

1) Por necesidad, Dios sabe que mañana iré al trabajo.

2) Necesariamente, si Dios sabe que mañana iré al trabajo, entonces iré al trabajo.

3) Necesariamente iré mañana al trabajo.

El asunto es que la conclusión no se sigue de las premisas. La conclusión no es “Necesariamente iré mañana al trabajo”, sino “iré mañana al trabajo”. El error de quienes proponen el argumento, es que creen que la conclusión debe incluir “necesariamente”, y si es el caso, entonces no hay un mundo posible donde no pase que mañana vaya al trabajo. Pero el problema está en quien cree que esa debe ser la conclusión, pues no sigue en lógica modal.

Un problema mayor es que se cree que el conocimiento de Dios es lo que causa que ocurra el evento, cuando es todo lo contrario, es el evento a ocurrir que causa el conocimiento de Dios.

  1. Un contra-argumento del argumento cosmológico (todo tiene una causa anterior y superior) parte de la suposición de que las cosas no pueden existir sin haber sido creadas por sus creadores, lo que se aplica a Dios, generándose así un círculo vicioso de creadores. Esto ataca la premisa de que el universo es la segunda causa (después de Dios, que se afirma que es la primera causa).

Error, el argumento cosmológico no dice que todo tiene una causa anterior. El argumento, en todas sus variaciones dice que lo que existe tiene una explicación de su existencia (de Leibniz) o que lo que comienza a existir tiene una causa (kalaam). Pero nunca se afirma lo que se insinúa aquí. Es más, este tipo de objeciones son las que manifiestan los que aún no entienden en qué consiste la premisa.

Con relación a Dios, se demuestra que es una causa incausada. Solo las cosas materiales tienen causa para su existencia. Dios no es un ente material, sino inmaterial.

  1. El no-cognitivismo teológico, tal como se utiliza en la literatura, por lo general trata de desmentir el dios-concepto a través de la demostración de que es imposible de verificar por medio de pruebas científicas. El no-cognitivismo teológico sostiene que la afirmación «Dios existe» no expresa una proposición, sino una frase sin sentido o cognitivamente vacía.

La afirmación Dios existe sí es una proposición, pues es una declaración que puede ser falseada. Si fuera una exclamación o un imperativo, ahí sí carecería de valor de verdad. Pero, al ser una declaración, posee valor de verdad. Por lo tanto sí es una proposición que tiene valor cognitivo. Esta objeción me huele al verificacionismo del positivismo lógico. En cuyo caso, aun lo que dice le refuta, pues ¿Cómo sabe este que solo lo que es posible verificar por la ciencia es cognoscible si el mismo enunciado que afirma eso no se puede demostrar por la ciencia?

Vemos que todo esto se auto-refuta, haciendo inválido el no-cognitivismo teológico y a la objeción por igual.

  1. El argumento antrópico afirma que, si Dios es omnisciente, omnipotente y perfecto moralmente, habría creado otros seres moralmente perfectos en lugar de seres humanos imperfectos.

Este tipo de argumentos ignora que la mejor creación de Dios es una donde haya criaturas libres, que tengan libertad aun para no amarle. Un ser máximamente grande como lo es Dios, crearía un mundo máximo, y se mundo es uno donde haya criaturas libres aun de odiarle.

No se puede hablar de perfección moral en donde no hay libertad ni responsabilidad moral, y estas cosas no existirían en un mundo diferente a este. Por esto, la objeción no es válida.

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Refutando los argumentos ateístas contra la existencia de Dios (parte 1)

¡Dios les bendiga!

Con este post voy a iniciar una serie de varios artículos en donde responderé (por petición de un comentarista en mi fan pages de facebook) a una publicación de una página llamada agnosticismo y ateísmo científico, que enumera una serie de argumentos contra la existencia de Dios. Aunque ellos lo hacen en una sola publicación, yo me tomare varias, pues de lo contrario escribiría una bastante larga.

El método a utilizar será ver lo que ellos dicen y luego responder. Así que postearé cada argumento que ellos nos ofrecen con sus propias palabras y sin alterarlo, y luego daré mi respuesta. Cabe señalar que en sí no tenemos unos argumentos, sino la mención de en qué consisten dichos argumentos. El autor del post original nos dice que se quiere decir con el argumento, pero el mismo no justifica nada de lo que dice ni presenta la evidencia pertinente para justificar cada premisa. Dicho todo esto, comencemos.

Argumentos en contra de la existencia de Dios.

Antes que nada quisiera aclarar de que existen dos clases de ateísmo: el “ateísmo práctico” y el “ateísmo teórico”. Los argumentos en contra de la existencia de Dios solo provienen del “ateísmo teórico”. Los argumentos pueden ser empíricos, deductivos, inductivos, metafísicos o subjetivos.

Argumentos empíricos:

  1. El determinismo científico se opone a la existencia de milagros.

La concepción de un universo regido por las leyes de la naturaleza se ha contrapuesto con las intervenciones divinas y otros tipos de interferencia sobrenatural. ¿Existen excepciones a las leyes que violen la evolución natural del universo, es decir, un milagro? La respuesta a esta pregunta ha estado dividida a lo largo de la historia y ha sido discutida por importantes científicos, filósofos y teólogos. Platón y Aristóteles no lo creían. A excepción de Descartes, casi todos los pensadores cristianos mantuvieron que Dios era capaz de violar o cesar las leyes si lo quisiera. Incluso Newton creyó en tales milagros: debido a las perturbaciones producidas por la atracción de la gravedad del Sol, el sistema solar solo sería estable si un relojero le “diese cuerda” y reiniciara periódicamente las órbitas evitando el cese del “reloj celestial”, ya sea por el colapso de los planetas hacia el centro del sistema o su expulsión hacia los cielos.

Laplace arguyó correctamente que tales perturbaciones deben ser periódicas y cíclicas, en vez de acumulativas. El sistema solar se estabiliza a sí mismo y por tanto ya no hay necesidad de recurrir al actuar de un ser divino para explicar por qué nuestro sistema ha sobrevivido hasta el día de hoy. Es a Laplace a quien se suele atribuir la primera formulación rigurosa del determinismo científico: dadas todas las condiciones de un instante cualquiera, un conjunto completo de leyes determina totalmente tanto el futuro como el pasado. Esto excluye la posibilidad de milagros o un papel activo de Dios y ha sido la respuesta de los físicos modernos a la pregunta antes formulada y es, de hecho, la base de la ciencia moderna. Una ley científica no es tal si solo se cumple si un ser sobrenatural decide no intervenir. Respecto a este punto, se dice que Napoleón le preguntó a Laplace sobre el papel que desempeñaría Dios en el universo, este respondió: «Señor, no he necesitado esa hipótesis».

Se argumenta en contra de la existencia de Dios en base a la “imposibilidad de los milagros” y se aboga por un determinismo científico. Hay varios problemas con la justificación de este punto:

  1. Aun si Dios no puede intervenir en el universo (hacer milagros) y este se rige por el determinismo científico, no sería prueba suficiente de que Dios no existe, sino que, como mucho, seria prueba de que no interviene o no puede intervenir en el universo. Lo que se concluye no se sigue de las premisas, por lo tanto, estamos ante una falacia non sequitur.
  2. Se define malamente que son los milagros. Los milagros no son violaciones a las leyes naturales, sino complementaciones a esas leyes. Pero no solo con la definición hay un problema, sino que también los hay con la forma en que la ciencia funciona. Tema a tratar en el siguiente punto.
  3. Se cree que la ciencia es una prescripción de lo que debe pasar, cuando es una descripción de lo que pasa en condiciones ideales. La ciencia es posible no porque Dios no interviene (y si lo hace, “ya no sería posible”), sino porque existen leyes regulares que describen lo que pasa en condiciones ideales. Sabemos que el agua hierve a 100°C. Eso pasa en condiciones ideales, como a 1 atm de presión. Pero cuando no tenemos esa condición ideal, esta “regularidad de la ciencia” no se cumple, provocando así (según la definición del autor original) que esto se llame un milagro. Si tomamos la definición de milagros como fue dada, y empezamos a hablar de leyes que no ocurren en casos ideales, tendríamos miles de milagros, lo que sería evidencia que según el autor, probaría que Dios existe, si aplicamos su propio non sequitur.

Es un error creer que los milagros son violaciones a las leyes naturales que siempre deben suceder. Las leyes naturales no nos dicen lo que debe pasar, sino lo que pasa en condiciones ideales.

  1. El problema del mal se opone a la existencia de un Dios que es al mismo tiempo omnipotente y omnibenevolente argumentando que ese Dios no debe permitir la existencia del mal o el sufrimiento en el mundo.

El argumento que se quiere sugerir en este punto es un falso dilema, pues supone que si Dios existe el mal no debe existir, y si este existe, entonces Dios no existe. El problema con esto es que no considera que Dios puede tener buenas razones para permitir el mal, pues además de Omnipotente y Omnibenevolente, es Omnisciente, y si podemos demostrar que lo es, sus razones para permitirlo, aunque desconocidas para nosotros, son razonables.

Otro punto curioso con sugerir el problema del mal como argumento contra Dios, es que hay 2 problemas serios. El primero es que esta versión del argumento (el lógico), es defectuosa, pues el crítico debe proporcionar evidencia lógica de dónde está el problema con un Dios amoroso y la existencia del mal. Segundo, para hablar que existe una mal objetivo, debe existir una moral objetiva, la cual solo puede existir si Dios existe. Es decir, para demostrar que le problema del mal es un problema para la existencia de Dios, hay que asumir que este existe para poder usar la moral objetiva para poder hablar del mal objetivo. El verdadero problema lo tiene el crítico, no el teísta. Hablar de una moral objetiva (lo único que permite que el argumento del problema del mal tenga coherencia) es hablar de la existencia de Dios. La existencia del mal es una prueba de que Dios debe existir. Ver las razones de esto en el argumento moral.

  1. El argumento del diseño se opone a la idea de que Dios creó la vida. Recurre para ello a los múltiples ejemplos biológicos que parecen exhibir un mal diseño, así como a la innumerable evidencia de adaptaciones como consecuencia de la evolución biológica. Esta viene regulada por la selección natural y no es resultado del creacionismo o de un diseño inteligente. Este razonamiento se opone al argumento teleológico y a otras teorías.

Como no se da evidencia en contra del diseño inteligente, no la presentaré, solo lo general. Se nos dice que hay ejemplos de mal diseño. Esto es un problema grave, pues hay que suponer que el autor sabe para qué fue diseñado X o Y, para poder decir que hay mal diseño. Es más, el autor desconoce en qué consiste el diseño inteligente, pues esta no es una explicación a favor del mejor diseño, sino de rasgos que solo pueden existir con un diseñador inteligente. Se confunde diseño inteligente con diseño inteligente.

Otro punto que se ignora, es que el mismo movimiento del diseño inteligente argumenta a favor del diseño natural, pero inteligente. El punto es diseño inteligente versus azar, no mejor diseño versus azar.

  1. El argumento de la no creencia se opone a la existencia de un Dios omnipotente y de que los seres humanos crean en él. La simple existencia de seres humanos que no lo hacen, demuestra la incapacidad de Dios para lograrlo. Esta es una demostración empírica (dado que la existencia de incrédulos es un hecho observable) de ciertas paradojas lógicas, como la denominada Paradoja de Russell. Realmente, Bertrand Russell no buscaba ninguna trascendencia teológica o atea a su paradoja, sino que la usó como ejemplo de contradicción o reducción al absurdo de la teoría de conjuntos de Cantor y Frege.

El autor dice que la no creencia es evidencia de la no existencia. Confunde saber o conocer con existir. Su argumento ahora es epistémico, o pretende serlo, cuando lo que se habla es de asunto ontológico. Que haya ateos no es evidencia de que Dios no existe, como no es evidencia de que porque haya ciegos, el mundo objetivo físico no existe.

Dios no deja de ser Omnipotente porque haya ateos. Puede tener razones para no darse a conocer a la humanidad abiertamente (aunque históricamente ya lo hizo) como que muchos se verían obligados a creer en él por temor u obligaciones y no por amor. Por eso, puede dejar su existencia lo bastante accesible para el buscador sincero.

  1. El argumento de la parsimonia (o aplicación del principio de la navaja de Occam) sostiene que, dado que teorías naturales (es decir, que no recurren a lo sobrenatural) explican adecuadamente el desarrollo de la religión y la creencia en los dioses, la existencia real de tales agentes sobrenaturales es superflua y puede prescindirse de ella, a no ser que se demuestre su necesidad para la explicación del fenómeno religioso.

Las teorías naturales no explican mejor la existencia de los dioses y las religiones, es más, son absurdas, pues parten de que no existen para demostrar el “origen natural de los dioses y las religiones”. Sus argumentaciones son peticiones de principio, que parten de lo que van a demostrar para concluir lo que ya asumieron. Pero peor aún es el hecho de que todo el punto 4 se basa en una falacia genética.

  1. 5. La falta de apariciones divinas a lo largo de la historia, ya que solo se atestiguan en escasos relatos bíblicos de la Antigüedad y ante muy pocos testigos, se ha esgrimido como fuerte evidencia contra la existencia de Dios. Las nulas pruebas reales de fenómenos sobrenaturales en el espacio, tras siglos de observación astronómica, constituyen otra prueba en contrario. La propia ciencia de la lógica propone: «Todos los cuervos son negros hasta que aparezca uno blanco», de lo que cabe deducir, por transposición lógica, que Dios no existe hasta que aparezca. Las pruebas subjetivas, por sentimientos personales, al estilo de «sentir su presencia y saber que existe», no sirven como prueba, ni para ser falseadas (en referencia al filósofo Popper). Uno podría sentirse habitado también por el Diablo o por el espíritu del pirata Henry Morgan y no habría manera alguna de probarlo. A este respecto, Richard Dawkins escribió en El espejismo de Dios “Cuando una persona sufre delirio, se le llama locura. Cuando muchas personas sufren un delirio, se llama religión”.

Se dice que el ateísmo es tan antiguo como la creencia en Dios y los dioses, por lo que hace pensar de que hubo testigos que no vieron ningún dios o dioses. Los testigos que dicen haber visto algo no son de confianza ya que podría tratarse de alucinaciones. No sucede lo mismo con los testigos que dicen no haber visto nada.

Anteriormente argumente que las “faltas de apariciones” no demuestran que Dios no existe, pues él puede tener razones para “no aparecer”.

Ahora, se recurre a la lógica para decir que hasta que no haya evidencia de Dios, este no existe. Este es un error básico de lógica, pues se cree que la única forma de probar que Dios existe es inductivamente (se puede probar de esta forma), cuando se ignora que deductivamente sí se puede demostrar su existencia, también. Este razonamiento comete el error del cisne negro. Que no se vea un cisne negro no quiere decir que no existe. De la única forma en que esto puede ser válido, es que se tenga razones para dudar de su existencia. Por ejemplo, puedo argumentar que no existen océanos a TPN en estado gaseoso, pues con esos parámetros ideales, solo pueden existir en estado líquido. Así, tengo razones para justificar la falta de evidencia. En nuestro tema, ¿Qué razones presenta el autor para justificar la ausencia de Dios? ¿Qué no existe? Pero eso es lo que pretende demostrar, y si esas son sus razones, sería una falacia de petición de principio todo su argumento.

La ausencia de evidencia no es evidencia para la ausencia, a menos que se tenga buenas razones que justifiquen la misma.

Conclusión

En esta primera parte no hemos vistos razones que justifiquen los argumentos ateístas. La mayoría se basan en el desconocimiento de la lógica y la evidencia de lo que significan los términos o movimientos científicos. De esta manera, vemos que en la parte empírica, el autor fracasa en lo que pretende, pues no hay un punto que nos haga concluir que Dios no existe.

En la próxima parte veremos más argumentos.

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Consejos para los que quieren defender su fe (parte 3): que el agua suba de los tobillos

En esta tercera parte de la entrega, quisiera dar un consejo a los nuevos apologistas. En la entrega anterior, hablamos de la frustración que se puede producir en nosotros al no ver resultados. Hoy quiero hablar de un mal que está tocando a muchos nuevos jóvenes defensores de la fe cristiana.

En muchos espacios diversos donde se toca el tema de la existencia de Dios, he quedado muy preocupado al ver que la defensa de muchos para el teísmo cristiano solo consta de un simple: “el doctor X dice esto“, o “todos están de acuerdo con este punto…“, y así sucesivamente. He presenciado como la articulación de los argumentos de la defensa no ha pasado de ser una presentación de personas que están de acuerdo en lo que cree, nada mas. Esto es un problema muy serio. A pesar de que la apologética sigue creciendo entre muchos jóvenes, gran parte de ellos aun no ha aprendido a defender lo que cree, y se ha limitado a mencionar lo que otros dicen. Esta usando la citas de un autor famoso como argumento, alejándose de la disciplina de estudio e investigación que demanda la apologetica cristiana. Quisiera creer que esto se debe a otras causas, pero no puedo negar que la razón principal es que el estudio profundo y la sumergida en el mar de información no es atractiva para muchos de esta nueva generación. Puede ser hasta tediosa. Por lo cual, prefieren repetir la cita de un apologista famoso, en vez de entender la naturaleza de lo que defiende y de porqué es verdad.

Esto nos esta dejando con hermanos en la fe que no entran al mar abierto, no se sumergen, solo se están mojando los tobillos. Hacer esto, evitara que sean buenos apologistas, y seguirá causando que millares pregunten y pregunten como responder a cuestiones tan simples que no saben como dar respuestas. Ellos memorizan un argumento, lo presentan en la defensa, pero al primer cuestionamiento, salen huyendo a pedir ayuda y no porque la objeción supera lo que saben, pues en el 90% de los casos el mismo argumento que memorizaron da la respuesta, pero como no lo han analizado, la desconocen. Si tan solo se adentraran un poquito más al mar, y el nivel del agua les llegara hasta la cintura, por ejemplo, verían la necesidad de sumergirse por completo.

Esta bien citar a quienes Dios ha usado y esta usando en la defensa de la fe, pero quedarse ahí y saltarse la tarea de estudiar, analizar y entender, provocará a futuro un mal grande, pues muchos de ellos, agobiados por la falta de resultados favorables, volverán a creer que esta tarea de la apologetica es inútil, cometiendo tal vez, el mismo error de creer de donde salieron.

Ya no más jóvenes apologistas en la orilla del mar, viendo a otros sumergirse, necesitamos que todos se sumerjan. Dios lo espera. El que no sepa nadar, que pida ayuda. Pero pedir ayuda para quedarse en la orilla, nunca será aprender a nadar.

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Argumentos que un cristiano no debe usar para defender su fe (parte 3): no puedes negar lo que no existe.

En la segunda parte de esta serie hablamos de que no es correcto decir que, por ser la evolución una teoría, esta es falsa. Así prevenimos cometer el error en el contexto donde el ateo usa de esta como prueba de que Dios no existe, afirmando la parte teísta que, solo es una teoría y no demuestra nada, pues debe ser una ley para ser verdadera.

En esta ocasión vamos a corregir una especie de contra argumento que el teísta suele dar pero que no es valido. A nivel popular he visto como la parte creyente dice al ateo que trata de demostrar que Dios no existe (por lo menos los pocos que a nivel popular aun son ateos en este sentido, pues la mayoría solo son no teístas): “no puedes negar lo que no existe. Si intentas demostrar que Dios no existe es porque sabes que es real”. La forma en que se presente puede variar, pero la idea general es la misma.

¿Por qué esto está mal? ¿Por qué afirmo que no debe ser usado por los creyentes? La razón para esto se debe a que hacen del teísmo (por lo menos el teísmo cristiano) algo que no se puede falsear. En el caso del teísmo cristiano, su punto característico es que sí se puede falsear, haciéndolo único a muchos otros tipos de teísmos. Si se le pide al no creyente que demuestra la falsedad de lo que afirmamos, pero cuando lo hace le decimos que el solo intento demuestra que el sabe que existe, estamos diciendo que él existe aunque el ateo trate de demostrar que no. Es como si dijéramos: “diga lo que digas existe, y ya”. No podemos cometer este error, pues le estamos quitando un punto muy importante a toda la cosmovisión cristiana: su falseabilidad. Esto es lo que permite que sea racional afirmarla y creerla. Usar este tipo de estrategia es decir que creemos en algo que no se puede demostrar falso, pues el que lo hace, sabe que no lo es.

Un problema aun peor es insinuar que negar la existencia de algo a alguien, es creer que tal existe. Esto es aun mas problemático pues si yo fuera la parte contraria, pediría que me nieguen la existencia de hadas y duendes, y cuando el creyente trate de hacerlo, le diría exactamente lo que dicen: “no puedes negar lo que no existe. Si intentas demostrar que las hadas y duendes no existen es porque sabes que son reales”. Esto es darnos un poco de nuestra propia mala medicina. Y estoy seguro que el creyente al negar estos seres mágicos no cree que los tales sí existan. Entonces, si el no lo hace, ¿Por qué creer que el ateo cuando está en la misma posición sí lo hace? Cualquier razón que provenga de la parte creyente para justificar esta mala practica, es una falacia del taxi cab o cabina de taxi.

El hecho real es que sí puedo demostrar que algo no existe. Para eso se dan evidencias a favor de mi postura. Creer que hacerlo es afirmar la existencia de lo que trato de demostrar su inexistencia, es un error muy grave.

La recomendación es a no usar tal forma de proceder. Escuchen los argumentos contrarios y rebátanlos.

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¿Las afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias?

Recientemente recibí la pregunta de parte de un comentador en mi blog, sobre la afirmación muy famosa ya, de que se necesita evidencia extraordinaria para demostrar afirmaciones extraordinarias. Existe una creencia en torno a esta declaración. En el caso especifico de Dios, las pruebas que se necesitan para concluir que este existe, deben ser lo que se ha denominado “extraordinarias”, pues decir que Dios existe es en “sí mismo” una “afirmación extraordinaria”. Como proporcione una respuesta básica al comentador de qué decir en casos como estos, paso ahora a dar un análisis más detallado del problema, que bien puede serle más útil a él, o a quien este preguntando por lo mismo.

Creencias extraordinarias

Esta declaración popular, sin temor a equívocos, en la mayoría de los casos, se usa en el contexto de Dios. En una conversación o debate en la web (que es donde esto mayormente sucede), la parte no creyente afirma que es necesaria evidencia extraordinaria que demuestre que Dios sí existe. Esto lo puede hacer antes o después de que el lado creyente haya proporcionado evidencia acerca de la existencia de Dios. Si lo hace antes, esta sugiriendo que las razones que validen la proposición: “Dios existe”, deben ser fuera de lo ordinario. Si lo hace después, sugiere, entonces, que las que se presentaron no fueron suficientes para apoyar el caso, y por lo tanto, ordinarias.

En este post no voy a demostrar ni argumentar que Dios existe, solo voy a analizar esta afirmación de la cultura pop. Si desea ver como concluyo que Dios existe, puede ver en este blog lo que digo sobre el argumento moral.

Veamos la cuestión de forma detallada:

  1. ¿Qué es una afirmación extraordinaria? Esto es lo principal y lo que dará validez a todo lo que se quiere insinuar cuando se dice esto. No se ha proporcionado una definición de lo que esto quiere decir. No hay criterios que digan qué hace a una afirmación fuera de lo ordinario y que no. Entonces, ¿Cómo sabe el no creyente o como discierne entre una normal y una extraordinaria? Me parece que el criterio para esto es la arbitrariedad.
  2. ¿Qué es una evidencia extraordinaria? Sin criterio para discernir entre una y otra, no sabemos qué es esto. Lo peor aun, nunca sabremos si la evidencia que da el creyente esta fuera de lo ordinario, como tampoco el no creyente sabrá cuando le han proporcionado el tipo de evidencia que necesita y pide.

Tenemos 2 problemas serios, pues no sabemos cuando una afirmación y cuando una evidencia, cumple con lo requerido por esta declaración. Esto hace que sea imposible tan siquiera creer en lo que dice y esperar recibir lo que se pide. Creer que sí, es una creencia extraordinaria.

Lo que insinúa la declaración

Ahora, alguien puede decir: “una afirmación extraordinaria es aquella que afirma algo que no es común, como los milagros, pues estos, como Dios y semejantes, están fuera de lo común. Y por eso se piden evidencias de igual tipo que estas afirmaciones”. Aunque esta es la forma de responder más habitual cuando se pregunta como lo he hecho, en verdad no tenemos una respuesta, sino más problemas. Pues, ¿Qué es lo común? ¿Qué no ocurran milagros, por ejemplo? ¿Quién lo dice?

Hemos encontrado el punto focal detrás de la declaración. Se afirma que lo  que está fuera de lo común es aquello que necesita de evidencia fuera de lo ordinario. Pero lo que se quiere establecer como común, es el naturalismo, la creencia de que no existe nada más allá de lo natural y que todo es regido por causas naturales. Así, una afirmación extraordinaria como: Dios existe, necesita evidencia extraordinaria porque un ser sobrenatural no encaja en el naturalismo, como tampoco sus intervenciones. Todo lo que no encaja en el naturalismo, es extraordinario.

Varios puntos que resaltar:

  1. La argumentación para justificar esta creencia, comete la falacia de petición de principio, pues asume, sin demostrar, que el naturalismo es cierto, y no existe nada más allá de lo natural. La pregunta ahora seria: ¿Dónde está la evidencia que demuestra que el naturalismo es cierto?
  2. Estamos en presencia de un razonamiento circular. Si preguntamos: ¿Cómo sabes que el naturalismo es cierto? Se dice: “porque no hay evidencia del sobrenaturalismo (lo cual, es otra falacia, pues argumentar que el sobrenaturalismo  no es cierto porque “no hay evidencias”, es una falacia ad ignorantia)”. Y si preguntamos: ¿Cómo demuestras que las evidencias a favor del sobrenaturalismo son falsas? Se nos dice: “porque los milagros no pueden ocurrir ni puede existir ningún Dios, pues esto es estar contra el naturalismo, que es lo que sí sabemos que es real”. Esto demuestra la circularidad detrás de esto.
  3. Toda evidencia extraordinaria que se presente será descartada a priori (de entrada, por la creencia sin demostrar de que no existe nada más allá de lo natural), lo que hace imposible dar evidencia a afirmaciones extraordinarias.

Con esto hemos visto lo problemático del asunto. Tenemos una afirmación que se usa como criterio para saber si Dios existe, pero la misma, posee muchos problemas, como que se basa en una cosmovisión que no se ha probado.

No pasa la prueba

Pero esto no es todo lo que podemos decir sobre esta declaración, hay algo más. Ya que se usa como criterio para evaluar pruebas ordinarias de las que no lo son, necesitamos primero probar la veracidad de la afirmación en sí, para ver si es posible dar pruebas extraordinarias. Entonces, formulamos una ultima pregunta en relación a este criterio: ¿Dónde esta la evidencia extraordinaria que demuestra que afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias? Si la declaración dice: “afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias (desde ahora, P)”, ¿Dónde esta la evidencia extraordinaria que demuestra la verdad de P? ¿Cómo podemos usar a P como criterio de validez sobre pruebas, si este no pasa su propia prueba? ¿Cómo saber si lo que pide P es posible si ni siquiera se puede probar lo que P dice en sí mismo? Estamos ante un criterio y una creencia que no se puede justificar, y si no, no es valida. Pero, aun así, tenemos a personas que sí creen que lo es, a pesar de lo que ya hemos dicho.

Conclusión

La afirmación es en si misma ambigua, y el criterio que se usa para diferencial una afirmación extraordinaria, junto con la evidencia, es una cosmovisión sin prueba alguna de lo que dice. Peor aun, el mismo criterio no pasa su propia prueba, lo que lo hace ser solo una creencia sin base alguna.

Recomiendo no usar tal cosa, y, a los creyentes, no dejarse amedrentar por tal declaración, pues esta no puede probarse a sí misma.