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Argumentos que un cristiano no debe usar para defender su fe (parte 3): no puedes negar lo que no existe.

En la segunda parte de esta serie hablamos de que no es correcto decir que, por ser la evolución una teoría, esta es falsa. Así prevenimos cometer el error en el contexto donde el ateo usa de esta como prueba de que Dios no existe, afirmando la parte teísta que, solo es una teoría y no demuestra nada, pues debe ser una ley para ser verdadera.

En esta ocasión vamos a corregir una especie de contra argumento que el teísta suele dar pero que no es valido. A nivel popular he visto como la parte creyente dice al ateo que trata de demostrar que Dios no existe (por lo menos los pocos que a nivel popular aun son ateos en este sentido, pues la mayoría solo son no teístas): “no puedes negar lo que no existe. Si intentas demostrar que Dios no existe es porque sabes que es real”. La forma en que se presente puede variar, pero la idea general es la misma.

¿Por qué esto está mal? ¿Por qué afirmo que no debe ser usado por los creyentes? La razón para esto se debe a que hacen del teísmo (por lo menos el teísmo cristiano) algo que no se puede falsear. En el caso del teísmo cristiano, su punto característico es que sí se puede falsear, haciéndolo único a muchos otros tipos de teísmos. Si se le pide al no creyente que demuestra la falsedad de lo que afirmamos, pero cuando lo hace le decimos que el solo intento demuestra que el sabe que existe, estamos diciendo que él existe aunque el ateo trate de demostrar que no. Es como si dijéramos: “diga lo que digas existe, y ya”. No podemos cometer este error, pues le estamos quitando un punto muy importante a toda la cosmovisión cristiana: su falseabilidad. Esto es lo que permite que sea racional afirmarla y creerla. Usar este tipo de estrategia es decir que creemos en algo que no se puede demostrar falso, pues el que lo hace, sabe que no lo es.

Un problema aun peor es insinuar que negar la existencia de algo a alguien, es creer que tal existe. Esto es aun mas problemático pues si yo fuera la parte contraria, pediría que me nieguen la existencia de hadas y duendes, y cuando el creyente trate de hacerlo, le diría exactamente lo que dicen: “no puedes negar lo que no existe. Si intentas demostrar que las hadas y duendes no existen es porque sabes que son reales”. Esto es darnos un poco de nuestra propia mala medicina. Y estoy seguro que el creyente al negar estos seres mágicos no cree que los tales sí existan. Entonces, si el no lo hace, ¿Por qué creer que el ateo cuando está en la misma posición sí lo hace? Cualquier razón que provenga de la parte creyente para justificar esta mala practica, es una falacia del taxi cab o cabina de taxi.

El hecho real es que sí puedo demostrar que algo no existe. Para eso se dan evidencias a favor de mi postura. Creer que hacerlo es afirmar la existencia de lo que trato de demostrar su inexistencia, es un error muy grave.

La recomendación es a no usar tal forma de proceder. Escuchen los argumentos contrarios y rebátanlos.

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¿Las afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias?

Recientemente recibí la pregunta de parte de un comentador en mi blog, sobre la afirmación muy famosa ya, de que se necesita evidencia extraordinaria para demostrar afirmaciones extraordinarias. Existe una creencia en torno a esta declaración. En el caso especifico de Dios, las pruebas que se necesitan para concluir que este existe, deben ser lo que se ha denominado “extraordinarias”, pues decir que Dios existe es en “sí mismo” una “afirmación extraordinaria”. Como proporcione una respuesta básica al comentador de qué decir en casos como estos, paso ahora a dar un análisis más detallado del problema, que bien puede serle más útil a él, o a quien este preguntando por lo mismo.

Creencias extraordinarias

Esta declaración popular, sin temor a equívocos, en la mayoría de los casos, se usa en el contexto de Dios. En una conversación o debate en la web (que es donde esto mayormente sucede), la parte no creyente afirma que es necesaria evidencia extraordinaria que demuestre que Dios sí existe. Esto lo puede hacer antes o después de que el lado creyente haya proporcionado evidencia acerca de la existencia de Dios. Si lo hace antes, esta sugiriendo que las razones que validen la proposición: “Dios existe”, deben ser fuera de lo ordinario. Si lo hace después, sugiere, entonces, que las que se presentaron no fueron suficientes para apoyar el caso, y por lo tanto, ordinarias.

En este post no voy a demostrar ni argumentar que Dios existe, solo voy a analizar esta afirmación de la cultura pop. Si desea ver como concluyo que Dios existe, puede ver en este blog lo que digo sobre el argumento moral.

Veamos la cuestión de forma detallada:

  1. ¿Qué es una afirmación extraordinaria? Esto es lo principal y lo que dará validez a todo lo que se quiere insinuar cuando se dice esto. No se ha proporcionado una definición de lo que esto quiere decir. No hay criterios que digan qué hace a una afirmación fuera de lo ordinario y que no. Entonces, ¿Cómo sabe el no creyente o como discierne entre una normal y una extraordinaria? Me parece que el criterio para esto es la arbitrariedad.
  2. ¿Qué es una evidencia extraordinaria? Sin criterio para discernir entre una y otra, no sabemos qué es esto. Lo peor aun, nunca sabremos si la evidencia que da el creyente esta fuera de lo ordinario, como tampoco el no creyente sabrá cuando le han proporcionado el tipo de evidencia que necesita y pide.

Tenemos 2 problemas serios, pues no sabemos cuando una afirmación y cuando una evidencia, cumple con lo requerido por esta declaración. Esto hace que sea imposible tan siquiera creer en lo que dice y esperar recibir lo que se pide. Creer que sí, es una creencia extraordinaria.

Lo que insinúa la declaración

Ahora, alguien puede decir: “una afirmación extraordinaria es aquella que afirma algo que no es común, como los milagros, pues estos, como Dios y semejantes, están fuera de lo común. Y por eso se piden evidencias de igual tipo que estas afirmaciones”. Aunque esta es la forma de responder más habitual cuando se pregunta como lo he hecho, en verdad no tenemos una respuesta, sino más problemas. Pues, ¿Qué es lo común? ¿Qué no ocurran milagros, por ejemplo? ¿Quién lo dice?

Hemos encontrado el punto focal detrás de la declaración. Se afirma que lo  que está fuera de lo común es aquello que necesita de evidencia fuera de lo ordinario. Pero lo que se quiere establecer como común, es el naturalismo, la creencia de que no existe nada más allá de lo natural y que todo es regido por causas naturales. Así, una afirmación extraordinaria como: Dios existe, necesita evidencia extraordinaria porque un ser sobrenatural no encaja en el naturalismo, como tampoco sus intervenciones. Todo lo que no encaja en el naturalismo, es extraordinario.

Varios puntos que resaltar:

  1. La argumentación para justificar esta creencia, comete la falacia de petición de principio, pues asume, sin demostrar, que el naturalismo es cierto, y no existe nada más allá de lo natural. La pregunta ahora seria: ¿Dónde está la evidencia que demuestra que el naturalismo es cierto?
  2. Estamos en presencia de un razonamiento circular. Si preguntamos: ¿Cómo sabes que el naturalismo es cierto? Se dice: “porque no hay evidencia del sobrenaturalismo (lo cual, es otra falacia, pues argumentar que el sobrenaturalismo  no es cierto porque “no hay evidencias”, es una falacia ad ignorantia)”. Y si preguntamos: ¿Cómo demuestras que las evidencias a favor del sobrenaturalismo son falsas? Se nos dice: “porque los milagros no pueden ocurrir ni puede existir ningún Dios, pues esto es estar contra el naturalismo, que es lo que sí sabemos que es real”. Esto demuestra la circularidad detrás de esto.
  3. Toda evidencia extraordinaria que se presente será descartada a priori (de entrada, por la creencia sin demostrar de que no existe nada más allá de lo natural), lo que hace imposible dar evidencia a afirmaciones extraordinarias.

Con esto hemos visto lo problemático del asunto. Tenemos una afirmación que se usa como criterio para saber si Dios existe, pero la misma, posee muchos problemas, como que se basa en una cosmovisión que no se ha probado.

No pasa la prueba

Pero esto no es todo lo que podemos decir sobre esta declaración, hay algo más. Ya que se usa como criterio para evaluar pruebas ordinarias de las que no lo son, necesitamos primero probar la veracidad de la afirmación en sí, para ver si es posible dar pruebas extraordinarias. Entonces, formulamos una ultima pregunta en relación a este criterio: ¿Dónde esta la evidencia extraordinaria que demuestra que afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias? Si la declaración dice: “afirmaciones extraordinarias necesitan evidencias extraordinarias (desde ahora, P)”, ¿Dónde esta la evidencia extraordinaria que demuestra la verdad de P? ¿Cómo podemos usar a P como criterio de validez sobre pruebas, si este no pasa su propia prueba? ¿Cómo saber si lo que pide P es posible si ni siquiera se puede probar lo que P dice en sí mismo? Estamos ante un criterio y una creencia que no se puede justificar, y si no, no es valida. Pero, aun así, tenemos a personas que sí creen que lo es, a pesar de lo que ya hemos dicho.

Conclusión

La afirmación es en si misma ambigua, y el criterio que se usa para diferencial una afirmación extraordinaria, junto con la evidencia, es una cosmovisión sin prueba alguna de lo que dice. Peor aun, el mismo criterio no pasa su propia prueba, lo que lo hace ser solo una creencia sin base alguna.

Recomiendo no usar tal cosa, y, a los creyentes, no dejarse amedrentar por tal declaración, pues esta no puede probarse a sí misma.

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¿Qué se quiere decir cuando se afirma que Dios creó desde la nada?

¡Dios les bendiga!

La razón para escribir sobre esto vino a causa de encontrarme con memes en la web que afirman cosas como: “si de la nada nada sale, ¿Cómo Dios creó el universo desde la nada?”.

Es triste toparse con cosas como estas, pues son las que me hacen pensar que tenemos una sub-cultura de antirreligiosos que solo buscan satisfacer su morbo, el cual consiste en ridiculizar las afirmaciones del cristianismo.

En la cosmovisión cristiana se afirma que Dios creó todo el universo, y antes de esto, no existía nada de lo que fue creado por él. Ni espacio, ni energía, ni materia ni el tiempo existían antes de la creación de todo. A la ausencia de todo esto, le llamamos nada. La nada no es algo, es ausencia de. No se puede confundir este término filosófico con la nada que presentan algunos científicos, partidarios del nuevo ateísmo, como el Dr Krauss, el cual posee un concepto físico de nada (pues posee propiedades materiales) para decir que el universo vino de esta y sin causas fuera de él.

Cuando se dice que Dios creó de la nada o desde la nada (frase que en latín se dice creatio ex nihilo) no se pretende afirmar que esta ausencia de todo fue algo que se tomó para que de ahí surgiera todo, pues le estaríamos dando características contrarias al significado. Lo que se quiere decir es que sin existir una materia preexistente de donde se pueda tomar para crear todo el universo, Dios creó el espacio-tiempo. La afirmación de los memes ateos ignoran cosas elementales como estas, haciéndolos creer lo que no es verdad ni se ha pronunciado desde las filas del cristianismo.

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El rosario del nuevo ateísmo

El nuevo ateísmo es un movimiento de la cultura popular que ha florecido en algunos lugares entre los jóvenes que dicen no creer en Dios. Independientemente de lo que en verdad signifique o quieran decir con esto, la proliferación de lo que este dice se ha debido a los foros y chats de internet. Este ha sido su más valioso y preciado vehículo, llegando a muchos jóvenes que lo ven desde una moda hasta un estilo de vida que le otorga “poderes intelectuales” más allá de los que tiene un creyente común.

Algunas  de las características del nuevo ateísmo y sus practicantes son:

  1. Rechazo total a cualquier práctica religiosa.
  2. Atribuyen a la religión las más grandes atrocidades de la historia.
  3. Atribuyen a la religión la ignorancia y la propagación de ideas anti-científicas.
  4. Les gusta hablar de hechos científicos que demuestran que todo se puede explicar sin Dios o dioses.
  5. Son moralistas que condenan las barbaries de Jehová en el Antiguo Testamento.

Se podrían mencionar más, pero mi intención no es hacer un análisis profundo del nuevo ateísmo. Lo que sí quiero hacer, es dar a conocer el rosario del nuevo ateísmo. Sí, como lo oye.

Un rosario es una cadena compuesta de pequeñas esferas que se conectan una de la otra y que es usada por los católicos como medio de oración, donde su principal características es la repetición de las mismas oraciones una y otra vez. Usted dirá: ¿Qué tiene esto que ver con el nuevo ateísmo si ellos ni siquiera son creyentes, mucho menos católicos? Aclaro que el hecho de que mencione esta práctica, no quiere decir que la apruebe o que la vea como buena y valida por Dios, todo lo contrario. La razón de su explicación, es para que hablemos del rosario de los nuevos ateos, que así como el de los católicos, consiste en repetir una y otra vez sin parar, las mismas afirmaciones sin sentido y ya refutadas, pero ellos, como devotos a sus rosarios, siguen repitiendo dichas afirmaciones.

En el contexto de un debate en la web es que podemos ver a un devoto nuevo ateo ejecutar su rosario. Cada vez que se habla de Dios o se toca el tema, estos toman su rosario y comienzan sus oraciones/afirmaciones como siguen:

  1. Dios no existe.
  2. Dios es sola una idea, un ser mitológico como los unicornios.
  3. No hay pruebas de que Dios exista.
  4. Los cristianos son ignorantes.
  5. La ciencia prueba que Dios no existe.
  6. Dios es malo, y por eso no puede ser la fuente de la moral.
  7. Dios es un asesino genocida según la misma Biblia.
  8. La Biblia es un libro de fantasía escrita por ignorantes.
  9. La Biblia está llena de contradicciones.
  10. Jesús no resucitó de entre los muertos.
  11. Jesús no existió, es un plagio de Horus y otras religiones.
  12. No hay evidencia histórica de que Jesús haya existido.
  13. Usar la Biblia como fuente histórica es inútil.
  14. Los milagros son contradicciones de la ciencia, por eso no son posibles.
  15. La Biblia la formó el imperio Romano para controlar a los tontos.

Las oraciones/afirmaciones siguen hasta un sinfín inimaginable. No importa el contexto del debate sobre la existencia de Dios ni la información, si un nuevo ateo se encuentra allí, irrumpirá con su rosario, muy a pesar de que todo lo que dice se basa en la ficción (no en la historia) de afirmaciones refutadas una y otra vez, y en la ignorancia de lo que es Dios y la ciencia.

De manera breve, daré respuesta a cada una de estas afirmaciones:

  1. Si el ateo dice que Dios no existe, ¿Cuál es la evidencia que tiene de ello? el nuevo ateo no la tiene, solo dice no creen en Dios porque no hay evidencia de ello, y esto no es una posición, es un estado psicológico. Además, si lo pretenden hacer una postura, es imposible, pues la ausencia de evidencia no es evidencia para la ausencia.

 

Dios no es un ser mitológico, hay más de 2 docenas de argumentos que demuestran que no lo es. El ateo debe demostrar que sí lo es. Mucho menos podemos creer que la ciencia ha demostrado que Dios no existe, cuando este es inmaterial, y la ciencia no puede decir absolutamente nada de cosas inmateriales, solo de entes materiales

 

  1. Para decir que Dios es malo y un genocida, debe existir un estándar de lo bueno, para que esta acusación tenga sentido, pues si no, y la moral es subjetiva, carece de sentido. Así, el ateo necesita de la existencia de una moral objetiva, para poder acusar a Dios. Pero, esta solo puede existir si Dios existe, pues si no, no existe nada que pueda sustentarla. Así, el ateo necesita de la existencia de Dios para poder acusarlo de malo. ¡Que paradójico!

 

  1. Los métodos textuales, históricos críticos y la arqueología, han demostrado que la Biblia sí es una fuente histórica. El ateo no nos brinda una sola prueba para aceptar lo que dice, a menos que pretenda que lo hagamos sin evidencia alguna. Las supuestas contradicciones desaparecen cuando se conoce un poco de historiografía clásica y cultura de la época. La Biblia ya existía antes del imperio Romano y en el concilio de Nicea (eventos registrados) no se tocó el tema de la Biblia ni se eligió que libros iban a pertenecer en esta.

 

  1. Hay fuentes históricas confiables que nos demuestran que Jesús existió, incluyendo la misma biblia, que se toma como un libro cualquiera de historia, y no la palabra inerrante de Dios, para estos fines. Así, se le aplican los criterios de historicidad y se concluye que Jesús sí existió y que resucitó. Solo los miticistas, grupo muy muy mínimo, creen que no existió y que fue un plagio de religiones mistéricas.

 

  1. Los milagros no contradicen a la ciencia. La ciencia describe lo que pasa, no lo que tiene que pasar, y esto, lo hace en un contexto ideal. Así, que es el desconocimiento de lo que es esta, lo que lleva a hacer afirmaciones como las del nuevo ateísmo.

 

En fin, los nuevos ateos tienen su rosario compuesto de muchas creencias sin evidencias, las cuales enuncian en los foros de la web. Lo peor de todo, es que por más que se les muestre lo errado de estas, las siguen usando, como buenos devotos de su práctica de orar/afirmar su rosario.

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¿Qué es Dios? ¿Cómo podemos definirlo?

En sus argumentos sobre la existencia de un ser que trasciende el universo, los teístas cristianos suelen identificar a este con el nombre de Dios. Lo que vamos a hacer es a proporcional un significado claro y sencillo sobre este concepto.

¿Cómo definimos a Dios?

Esta palabra puede ser usada como un nombre común o un nombre propio. En mi caso, y en el de muchos, la usamos como un nombre propio. Este nombre propio encierra el concepto de un ser que posee propiedades características. Existen 2 vías para conocer que propiedades posee este concepto, una viene a través de la teología revelada en la biblia, y otra viene a través de la teología del ser perfecto de Anselmo. Estas 2 no son excluyentes, sino que usan caminos diferentes para llegar a un mismo punto.

Decimos que Dios es un nombre propio que se le atribuye a un ser que posee propiedades. Desde la teología del ser perfecto, decimos que estas propiedades son máximamente grandes. De esta manera, cuando hablamos de Dios, en términos de Anselmo, hablamos del ser máximamente grande que se puede concebir. Si usted puede concebir un ser más grande que el máximamente grande, está concibiendo a Dios. Desde este punto, un ser máximamente grande, posee propiedades máximas, como la Omnipotencia, Omnisciencia, etc.

Con todo lo dicho en mente, decimos que Dios es un ser personal, digno de adoración, inmaterial, atemporal sin el universo, a-espacial, perfectamente libre, eterno, Omnipotente, Omnisciente, Omnipresente, el locus de la bondad, creador de todas las cosas, etc. En vez de mencionar cada propiedad que posee el ser que recibe este nombre, lo resumimos (preferiblemente) con la afirmación anselmiana: “el ser máximamente grande que existe”. Un ser así, posee todas las propiedades y cualidades máximas que se pueden concebir.

De esta manera, tenemos un concepto de lo que se quiere decir con Dios.

Jehová, el Dios mencionado en la biblia, es Dios

¿Por qué razón se trata a Jehová como Dios? Porque los atributos o propiedades que este posee, son los mismos de un ser máximamente grande. Si vamos la biblia, y hacemos uso de un método que use como fuente la teología revelada, encontramos que Jehová es:

  1. Inmaterial, pues es espíritu. Juan 4:24: “Dios es espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren,” también queda implícito en varias referencias a su invisibilidad (Juan 1:18; 1 Timoteo 1:17; 6:15-16).
  2. Omnisciente, pues «él sabe todas las cosas» (1 Juan. 3:20).
  3. Necesario y auto-existente (Isaías 40:17-23; Apocalipsis 4:11).
  4. Eterno (Salmos 90:1-4; 102:11-12, 25-27).
  5. Omnipresente (Salmos 139:7-12).
  6. Omnipotente (Génesis 17:1; Apocalipsis 19:6).
  7. Santo (Levítico 19:2).
  8. Amor (1 Juan 4:7-21).

Si Jehová posee las propiedades de un ser máximamente grande, y este ser es llamado Dios, entonces, Jehová es Dios. Son los atributos y propiedades referidos en la biblia, lo que le dan a Jehová el derecho de ser llamado Dios.

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¿De quién es la carga de la prueba?

Si existe un tema que genera diversidad de opiniones y controversias, creo que este es el número 1. Más que la cuestión misma de la existencia de Dios, saber quién es el que tiene la carga de la prueba, ha sido el tema de mayor debate a nivel popular, pues existe una creencia entre los ateos en la web (creencia en la que aún no he visto un solo artículo académico presentado para apoyarla) de que el teísta, que afirma que Dios existe, es el que tiene la carga de la prueba en este debate, y el ateo no debe justificar nada. ¿Esto es verdad?

Cuando hablamos en términos de saber qué es el conocimiento, cómo se obtiene y cuáles requisitos son necesarios para tenerlo, hablamos de epistemología. Un hecho en epistemología, es que para que algo cuente como conocimiento, debe ser justificado. Imaginemos que yo afirme: “no existen océanos en estado gaseoso a TPN” (siglas de significado químico que significa a presión y temperatura constante, aunque también puede incluir otras cosas). Es decir, con esas condiciones, estoy afirmando que todos los océanos a TPN son en estado líquido, como lo vemos en la tierra, y no en estado gaseoso. La razón para justificar mi afirmación de conocimiento, es que a TPN, el estado de agregación del agua es líquido. De esta manera, he justificado mi afirmación y esta ha cumplido con los requisitos epistémicos para ser válida. He hecho una afirmación de conocimiento y la he justificado según los dictámenes de la normativa epistémica.

Ahora, imagine que yo diga: “no existen océanos en estado gaseoso”. Cuando alguien me pregunte: ¿Cómo sabes eso? ¿Cuál es la justificación? No está haciendo algo extraño ni ilógico. No me pide un imposible, sino una justificación sobre mi reclamación de conocimiento. Responder: “no hay pruebas de que existan océanos en estado gaseoso”, no es una justificación valida, pues la ausencia de evidencia solo es válida cuando tengo evidencia afirmativa que justifique la ausencia; y, con esto, comete una falacia ad ignorantiam, pues que no hayan pruebas, no quiere decir que no existan. Por esta razón, la ausencia de pruebas no es justificación válida para nada, a menos que sí haya razón para la justificación. Tome por ejemplo el problema inductivo con el cisne negro. Que todos los cisnes que se hayan visto sean blancos, no es razón para concluir que no existen cisnes negros, pues es en base a la ausencia de estos que se concluyó una vez que no existían, y no a una razón que justifique su inexistencia.

Pero imagine que yo, en vez de justificar mi afirmación en la ausencia de pruebas, diga: “tú debes demostrar que sí existen, de lo contrario no existen océanos en estado gaseoso”. ¿Puede observar lo absurdo que es esta insinuación? Es decir, para justificar que no existen océanos en estado gaseoso, debo esperar que otro demuestre lo contrario. Que esto vaya en contra de toda epistemología, es evidente en el hecho de que necesito una justificación para creer que no existen océanos en tal estado, la cual debe ser anterior al momento de esperar a que un tercero sea quien demuestre que sí existe. En el momento que se dice que no existen tales, estoy afirmando un conocimiento que hasta ese punto debe ser justificado, si me piden una justificación del tal, decir: “tú eres quien debe demostrar lo contrario”, no cuenta como tal, pues mi justificación para creer en eso hasta ese momento, la debí obtener de alguna forma que es independiente a las pruebas de un tercero que deba demostrar lo contrario. Esto es tan ilógico y absurdo que, es como decir que, para saber que la luna no es de queso, debo esperar a quien alguien demuestre que lo es, y si no lo hace, eso comprueba que no es de queso. ¿Cómo yo sabía que era de queso si mi justificación depende de una prueba contraria a la mía? En el momento de que se afirme algo, esto debe estar previamente justificado. Quien actúa de esta manera, no solo afirme una incongruencia epistémica, sino que no tiene idea de que decir que sé conoce algo, es afirmar que se puede justificar. Pedir una prueba contraria para justificar mi punto, salta todo orden lógico y racional. Esto se ve así:

– La luna no es de queso.

– ¿Cómo lo sabes?

– Demuestra que es de queso.

– No puedes pedirme que demuestre lo contrario a lo que afirmas, si ni siquiera me has dicho como justificas lo que afirmas.

– Si no puedes demostrar que es de queso, entonces tengo razón.

¿Puede ver tal tontería? Vemos aquí como alguien afirma tener conocimiento de algo, pero no puede justificarlo, e intenta hacerlo en base a si otro puede demostrar lo contrario. Pero ¿Cómo se va a demostrar lo contrario de lo que aún no tiene justificación?

Lo peor de todo eso, es que los ateos populares son los que usan este método para justificar su ateísmo. Pero peor aún, es que la mayoría creen que es algo valido.

Aclarando términos

En el debate sobre la existencia de Dios, lo primero que hay que hacer es saber qué tipo de ateísmo sostiene el ateo. Puede que nuestro amigo ateo no sea un ateo en el sentido tradicional, donde se afirma que Dios no existe y se justificaba la razón de por qué no existe. Su ateísmo más bien puede ser un no-teísmo, es decir, alguien que no es un teísta. O, puede ser un ateísmo débil, alguien que no tiene conocimiento de si Dios existe o no. Una persona que no afirme tener conocimiento de si Dios existe o no, no posee una postura, sino un estado psicológico. La razón por la que digo esto, es porque he visto ateos de este tipo justificar su no creencia, cuando esto va en contra de todo lo racional, pues su estado psicológico no es una postura que tenga que ser justificada, es solo un estado psicológico.

La carga de la prueba

La cuestión principal aquí es sobre la carga de la prueba. ¿Quién es el que debe tener la carga de la prueba en un debate sobre la existencia de Dios? El ateo dice que es el teísta, pues es este el que afirma que Dios existe, y el que afirma es el que tiene la carga de la prueba.

Esto es verdad, aunque no del todo. El ateo suele decir que le corresponde al creyente porque este afirma que Dios existe, debido a que cuando lee en que consiste la carga de la prueba, se encuentra con que siempre le toca al que afirma demostrar lo que dice, pero ignora que afirmar es todo aquello que reclama conocimiento, aun cuando se dice: “Dios no existe”. Es decir, él define bien lo que es la carga de la prueba y a quien le toca, pero ignora, que esta misma definición, dice que él también lleva la carga de la prueba, pues afirma: “Dios no existe”, lo cual es una afirmación de conocimiento que merece una justificación epistémica valida. La carga de la prueba es para todo el que afirme, que en un debate acerca de Dios, la tiene el ateo tradicional como el teísta. La carga de la prueba es de los 2.

Ahora, el ateo popular de la web, suele decir, si es un ateo tradicional, que es ridículo tratar de demostrar la inexistencia de algo, por lo cual esto no debe ser cierto. Trata de jugar a: “¿puedes demostrar que las hadas no existen?”, para hacer ver que demostrar la inexistencia de Dios es algo imposible, así como el teísta “no puede demostrar que las hadas no existen”. Esto, además de ser mentira, ilustra el error que ilustramos antes, de alguien que afirma saber algo pero no puede justificarlo, y dice que la otra parte es quien debe demostrar lo contrario. Si se afirma que Dios no existe, lo menos que se puede dar son razones para ello, que no sean: “no hay evidencias”, pues la ausencia de evidencia solo es válida cuando hay evidencia que justifique la ausencia, como: “no hay océanos en estado gaseoso a TPN, porque sabemos que ese condición el estado de agregación del agua siempre será líquido”. Muchos menos se puede decir: “no se puede demostrar la inexistencia de algo o los negativos universales”. Primero, porque sí se puede demostrar la inexistencia de cosas, aun cuando el dominio de ellos sea infinito. Puedo demostrar que no existe un número natural (N) negativo, aun cuando sea este conjunto infinito. Lo segundo, es que demostrar que Dios no existe no sería probar un negativo universal, sino uno particular. Y, decir que no se puede demostrar un negativo universal, es afirmar una contradicción, pues para creer que no, por lo menos esa afirmación (que es un negativo universal), debe de ser probada.

Conclusión

La carga de la prueba es para todo aquel que afirme, aun cuando la afirmación sea: “Dios no existe”. Tanto el teísta como el ateo, deben justificar de forma valida sus afirmaciones.

Cabe señalar que a nivel académico no existe un solo libro o artículo que diga que el ateo no tiene la carga de la prueba. Es más, las enciclopedias de filosofía, siempre, cuando se habla de ateísmo, proporcionan razones válidas para serlo, y no se justifican en el hecho de que no tienen que hacerlo. ¿Por qué? Porque la creencia popular de que se puede ser ateo sin justificar las razones para serlo, es una creencia falsa, ilógica e infundada.

En este debate, yo asumo la carga de la prueba, pero, y el ateo, ¿está dispuesto a asumirla? ¿O se quedará en su falsa creencia de que puede sostener una postura sin necesidad de justificarla?

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Las “mejores” respuestas del ateísmo popular contra la moral objetiva

El error sobre lo que se quiere decir con valores y deberes morales objetivos, es lo que ha provocado, en la cultura popular, el auge en la creencia de que la moral es relativa. Cabe señalar, que esta creencia solo es mantenida en la cultura popular, pues en el ámbito académico, se sostiene que la moral es objetiva, aunque muchos la fundamenten en el naturalismo, otros en el platonismo moral ateo o en la ciencia.

En mis defensas sobre valores y deberes objetivos, me he topado con un sin número de refutaciones, que vale la pena ver una a una, para ilustrar como este error conceptual ha llevado a creer que esta moral no existe y que es algo ya refutado de antaño. Veremos las refutaciones más comunes y utilizadas por el ateísmo popular, las cuales se cree que logran dicho propósito, cuando no lo hacen.

Las “mejores” refutaciones que he visto son:

  1. La moral no es objetiva, pues todos tienen diferentes puntos de vista sobre ciertos valores y deberes.

Esta es la más común, y busca demostrar que el objetivismo moral es imposible, pues todos tienen diferente puntos de vista sobre un valor moral X. El problema con esta objeción, es que desconoce que cuando se afirman valores y deberes morales objetivos, no se dicen que son absolutos. Moral absoluta y moral objetiva, son 2 cosas muy distintas. Una moral absoluta impediría la relativización de un deber moral en algunas circunstancias. Una moral objetiva, no. Por esto, la moral objetiva no afirma que todos tendrán el mismo punto de vista sobre ciertas acciones morales, todo lo contrario, afirma que las discrepancias son posibles, pero la simple existencia de estas, es evidencia de que hay un referente moral valido. ¿Cómo? Imagine que usted está viendo una ballena azul en el agua, junto con sus amigos. Usted ve, a través de su experiencia sensorial, que esta ballena es azul, y 2 amigos suyos también. Pero, uno de ellos dice que es blanca, afirmando algo que discrepa con lo observado. Usted y sus 2 amigos, saben que este último está equivocado, debido a que delante de ustedes esta la evidencia de que esta es azul, y no blanca. De la misma manera, la experiencia moral nos permite saber que es bueno y correcto, y cuando hay discrepancias sobre esto, esta es posible debido a que hay algo verdadero, y lo contrario sería falso.

  1. La moral no es objetiva, pues Dios ha demostrado ser muy relativo.

Esta objeción salta de una cosa a la otra. Antes de responder si la moral es objetiva o subjetiva; pretende responder cuál es su fundamento ontológico. Primero hay que saber la naturaleza de la moral, antes de discutir su fuente. Muchos de los académicos que defienden una moral objetiva, lo hacen sin referencia a Dios. Entonces, ¿qué le dirá un ateo popular a este académico? ¿Le dirá que no puede ser objetiva porque Dios es muy relativista, cuando este académico ni siquiera cree en Dios? Esto es solo para ilustrar por qué traer a Dios en este punto de la naturaleza de los valores y deberes morales, es irrelevante. Se puede responder la pregunta: ¿es la moral objetiva o subjetiva? Sin tener que discutir su fuente, aun. Luego de discutida su naturaleza, discutir su fuente será más fácil.

Ahora, ¿Qué quieren decir con que Dios es relativista? Quieren decir que antes tenía como bueno algo y ahora no. El problema con esta objeción es que cree que con una moral objetiva, no pueden existir valores subjetivos, creados, incluso por los hombres. El otro problema, es que confunde un hecho moral con la prescripción moral. Cuando hablamos de moral, hablamos de prescripción, lo que debo y no debo hacer. Vemos en la antigüedad como por ciertos hechos, se justificaba hasta matar, en distintas culturas, a pesar de que matar fuera de la justificación de este hecho, era condenado como moralmente incorrecto. Así, vemos que eran ciertos hechos los que motivaron a Dios a “relativizar” ciertas acciones morales, pero esto no quiere decir que todas las prescripciones morales (que es el quid del asunto), son relativas, sino que lo eran por ciertos hechos que la justificaban. Por ejemplo, ya no es un deber moral sacrificar animales, debido a que el hecho que lo justificaba ya ha sido anulado.

Como dije anteriormente, una moral objetiva no niega valores y deberes relativos; una absoluta, sí. Además, para demostrar que la moral es objetiva, solo basta con un valor que sea válido y vinculante independientemente del parecer del sujeto o sociedad. Solo se necesita uno, para demostrar esto. Sin embargo, para demostrar que la moral es relativa en su ser, no debe existir un solo valor objetivo.

El punto más importante a la hora de hablar de ontología moral, es esto, que se hace desde la filosofía, no desde la ética bíblica. Sugerir o leer pasajes donde “Dios no parece ser muy objetivo en términos morales”, no es más que un hombre de paja. Si se argumenta desde la filosofía, se debe contra atacar desde esta.

  1. La moral no es objetiva, pues Dios es demasiado intolerante como para ser el fundamento de la moral; o, el cristianismo es demasiado intolerante.

Al igual que con el caso anterior, se comete un error al creer que atacando el fundamento moral se niega la naturaleza objetiva de la moral. Son 2 preguntas distintas, una dice: ¿es la moral subjetiva u objetiva? La otra dice: ¿Cuál es su fundamento? Mencione anteriormente, que ateos platónicos morales y naturalista como el Dr. Michael Ruse, afirman una objetividad moral sin referencia a Dios. Así, que decir esto, a una persona como ellos, por ejemplo, no es refutar nada, pues se mantiene la postura de la moral objetiva, aun cuando se diga que Dios no puede ser su fundamento. Que quede claro que no estoy diciendo que se puede defender plausiblemente una moral objetiva sin la necesidad ontológica de Dios, sino que refutar la naturaleza de la moral buscando otro fundamento, no socava que esta sea objetiva.

Con el simple hecho de decir que Dios es intolerante, o el cristianismo, se demuestra que la moral sí es objetiva, pues: ¿intolerante con respecto a qué? ¿Si la moral no es objetiva, por qué pensar que esa intolerancia es objetivamente mala? Al sugerir que alguien es malo ser intolerante, se debe pensar en que si lo es solo porque me parece a mí, o porque hay algo objetivamente malo en ser intolerante. Si es porque es mi parecer, entonces no tiene sentido de tildar de intolerante a quien no tiene por qué aceptar mi parecer, y muchos menos yo, querer imponérselo, para que actué de acuerdo a mis preceptos. Ahora, para que el juicio de intolerante tenga valor y sentido, debo apelar a algo más allá de mi parecer, y si hago esto, estoy apelando a algo objetivo. De esta manera, la simple acusación de: Dios es intolerante, es evidencia para una moral objetiva, pues solo así tiene real sentido el juicio.

  1. La moral no puede ser objetiva, pues no necesito creer en Dios para saber que es bueno y que no lo es.

Afirmar valores y deberes objetivos, no es afirmar que hay que creer en Dios para que estos existan, sino que, luego de saber que la naturaleza de estos es objetiva, se afirmar que hay una dependencia ontológica entre ellos y Dios. No se dice que hay que creer en Dios para que exista esta moral. Tampoco que hay que creer en Dios para ser moral, sino que la existencia de Dios es necesaria para que tales valores y deberes existan.

Ahora, volvemos a lo mismo. Se trata de atacar el fundamento para negar la naturaleza moral, cuando se debe atacar la afirmación de que esta es objetiva, dando evidencia de que no existe un solo valor objetivo; en vez de dirigir el blanco en otro asunto. Hay quienes creen que la moral es objetiva, y presentan una defensa sin referencia a Dios como fundamento ontológico. La cuestión es la naturaleza de esta moral, subjetiva u objetiva.

No se necesita creer en Dios para crear sistemas éticos. No se necesita creer en Dios para crear valores y deberes subjetivos. Todo esto es producto de creer que afirmar valores y deberes objetivos, es negar todas estas cosas.

  1. La moral no puede ser objetiva, pues es intersubjetiva.

Esta ha sido la objeción más frecuente que me he encontrado. La verdad, aun no sé qué quieren decir con que es intersubjetiva. En lo poco que he podido ver, pues es muy poco lo que los proponentes de este punto dicen; es que la moral es intersubjetiva debido a que es un acuerdo mutuo entre las personas o sociedades. Bueno, además de no conocer una defensa sobre este punto y una correcta articulación de lo que profesa, cabe señalar que decir que su fuente (pues es lo único que hace) es el mutuo acuerdo de las sociedades,  no dice nada acerca de la naturaleza de la moral.

La pregunta: ¿es la moral subjetiva u objetiva? No se responde con: “esta un mutuo acuerdo entre la sociedad”. Esta no sería la respuesta a esa pregunta, sino que sería la respuesta de: ¿Cuál es su fuente? El mutuo acuerdo de la sociedad. Bueno, por lo menos seria la respuesta correcta si tal postura fuera valida. La moral intersubjetiva más bien me parece una moral objetiva pero con su fuente en el consenso social, así como una especie de convencionalismo. Aquí el punto clave es que este no refuta en nada la naturaleza de la moral.

Una moral intersubjetiva, seria en cierto modo objetiva, aunque no per se. Imagine que hoy se funda una sociedad, y el mutuo acuerdo de los hombre decide que es bueno y que no. Pasan 200 años, y los nuevos integrantes de esta sociedad viven moralmente de acuerdo al mutuo acuerdo de hace 200 años. Para ellos, lo bueno es lo que está acorde con este mutuo acuerdo; y lo que no, es malo. Ahora, note como aquí su parecer no decide lo que es bueno o malo, sino el consenso hecho hace 200 años. Por esta razón, aquí tenemos una especie de moral objetiva, pues lo bueno y lo correcto no es según el parecer del sujeto, sino de un referente fuera de su parecer, que en este caso, es el mutuo acuerdo de hombres que formaron dicha sociedad hace 200 años. Aun esto, demuestra que la moral es objetiva en cierta forma.

En fin, estas son las “mejores” refutaciones y objeciones que me he encontrado en relación a la moral objetiva. Como es evidente, todas son originadas en el desconocimiento de lo que significa dicha moral, y en mal entendidos básicos, que afectan la forma correcta de entender esta postura, para poder articular una excelente refutación. Cabe señalar nuevamente, que basta con que exista un solo valor o deber moral objetivo, para probar que la moral es objetiva. Sin embargo, para demostrar que es subjetiva, hay que demostrar que no existe ni un solo valor o deber objetivo.