Mas de “15 intelectuales” de la “época de Jesús” que no lo mencionan: una respuesta al argumento de Orbis Beltre de ATEODOM

Dios les bendiga

En esta ocasión voy a responder un artículo escrito por Obris Beltre de ATEODOM, quien usa un argumento (que no es el primero que lo usa, pues ya ha sido refutado en versiones diferentes) basado en algunos intelectuales de la “época de Cristo” que no lo mencionan, concluyendo así que Cristo no debió existir por eso. Ya anteriormente había respondido a algunos artículos de Orbis, quien en el blog de ATEODOM ha escrito muchos artículos basados en la fe cristiana, política y patriotismo dominicano. En una primera ocasión, respondí a su artículo en donde afirmo que la existencia del mal, era razón para afirmar que Dios no existe. En una segunda ocasión, fue un contra-argumento en respuesta a la refutación que hizo a mi explicación de porqué su artículo era errado. El argumento a analizar en este artículo va como sigue:

1)      Si Jesús existió, diversos intelectuales de su época debieron haber escrito sobre El.

2)      Diversos intelectuales de su época no escribieron sobre El.

3)      Por lo tanto, Jesús no existió.

El argumento, aunque ya ha sido refutado, es lo que en lógica se conoce como un argumento de silencio. El argumento de silencio consiste en afirmar en que algo o alguien no existio simplemente porque nadie lo menciona o pocos lo mencionaron. Este tipo de argumento es correcto en algunos casos, pero en este no, siendo un argumento técnicamente falaz. Ha sido común para el que tiene conocimiento de lógica o ha realizado un curso introductorio de lógica, ver como los argumentos contra el cristianismo resultan ser lógicamente inválidos, eso a pesar del alarde de victoria que realizan  los críticos por su argumento. Orbis, en su artículo escribe sobre Josh Mcdowell:

Por otra parte, me gustaría, y además lo agradecería mucho, que me prescribieran escritores que DEFIENDAN la existencia del Jesús bíblico con argumentos capaces de soportar el rigor del análisis de la historia, que no es, y con sobrada razón lo digo, el caso del teólogo cristiano evangélico, Josh McDowell, quien la única fuente que tiene para justificar su tesis es la Biblia, y aquello a lo que los creyentes del dios hebreo nacionalizado romano, llaman “fe”.Sería muy importante además, que tales escritores que vayan a prescribirme fueran menos recientes y de mayor peso moral que Josh McDowell, quien tiene como mentor y paradigma humano, nada más y nada menos que a Bill Bright, uno de los ministros evangélicos que apoyó el Plan de Guerra contra Irak que en 2003 ejecutó, basado solo en mentiras de las más grotescas, quien pudiera ser muy seguro, el más vil de todos los asesinos que verán el sol de este siglo que apenas supera su primera década; me refiero al expresidente estadounidense, George Bush hijo.

Orbis escribió esto narrando su conversación con un cristiano que para demostrarle que Jesús si existió, cito a Josh Mcdowell. Pero, noten como Orbis refuto los argumentos que Mcdowell uso: “usando una falacia ad hominem”. En vez de demostrar porque un argumento es falso, ataco a la persona, afirmando que posee un comportamiento inmoral. La pregunta sería: ¿Qué tiene que ver la vida moral de una persona con la validez de su argumento? Nada. Este tipo de ad hominem, es del tipo tu quoque, en donde se afirma que la manera de vivir de una persona, hace valido o no su argumento. Lo gracioso es que Orbis quiere que le escriban personas con argumentos que soporten el rigor histórico, pero ¡Orbis parece desconocer la historiografía antigua! Y, veremos ahora la razón.

Si Jesús existió, diversos intelectuales de su época debieron haber escrito sobre El.

Si se ignoran las características de la historiografía antigua se comete este error grave, pues ¿Por qué cree Orbis que los historiadores antiguos lejos del Israel del siglo I debieron escribir sobre Jesús? La historiografía antigua se caracteriza por:

1)      Los historiadores escribían sobre hechos contemporáneos.

2)      La guerra y la política eran temas centrales.

3)      Con menor interés que los temas políticos-militares, escribían sobre temas socio-económicos.

La historiografía griega no se interesa exclusivamente por hechos aislados, sino por el decurso de los acontecimientos en su totalidad. Schrader, Los orígenes de la oratoria y la historiografía en la Grecia clásica (p. 88).  

Hay que saber que incluso la carrera de historiador era realizada por un círculo exclusivo de personas adineradas y para personas intelectuales, pues no todos sabían leer. Sabiendo esto, hacemos la misma pregunta: ¿Por qué cree Orbis que los historiadores antiguos lejos del Israel del siglo I debieron escribir sobre Jesús? No hay razón alguna para escribir sobre Jesús, quien fue acusado por el Sanedrín Judío de blasfemia y fue condenado a morir de la forma más cruel y despiadada reservada para los peores criminales. Entonces, a menos que Orbis tenga una razón por la cual un historiador antiguo deba escribir acerca de un criminal, según las características de la historiografía antigua, lo que normalmente deberíamos esperar es que ningún historiador de la antigüedad escribiera sobre Jesús. Es más, cualquier mención de El por parte de un historiador antiguo es motivo para confiar en que Jesús si fue un personaje de la historia. Sabiendo que Jesús no era un rey famoso o un conquistador militar, no hay razón para que un historiador de la época escriba sobre El, pues nada en su vida fue tan trascendente que captara el interés de estos historiadores. Ahora, en la actualidad, es normal que el historiador si registre hechos de pueblos o comunidades aisladas y de poco interés, pues las características de la historia antigua y moderna, son muy diferentes. Pero, el error que comete Orbis es pensar que porque en la historiografía moderna registra en sus anales cualquier hecho, la historiografía antigua debe de hacerlo también. Es parecido a la acusación fundada en ignorancia de afirmar que el género narrativo de los evangelios debe ser igual al contemporáneo, en donde el orden de los hechos debe ser cronológico. Por esto es importante hacer una rigurosa investigación, para no cometer este tipo de error. Lo que me parece más extraño es que el señor Orbis, quien quiere pruebas del Jesús históricos que soporten un análisis crítico riguroso, no sepa estas cosas.

Viendo que lo que se esperaría normalmente de los historiadores antiguos es que no mencionen a Cristo en sus obras, y que la mención de El solo evidencia que si existió, pasamos a ver estos intelectuales que Orbis menciona que no hablaron de Cristo. Orbis los enumera asi:

Otros intelectuales que nunca mencionaron al Jesús bíblico, son los siguentes:

Apiano de Alejandría (95-165 d. C.), escritor alejandrino / Damis ( s. I), discípulo de Apolonio de Tiana. Lucius Junius Moderatus (4 -70 d. C.), escritor romano / Apión (c. 20 a. C. – c. 45-48 d. C.), gramático egipcio. Décimo Junio Juvenal (60 d. C. – Roma, 128 d. C.), poeta latino / Marco Anneo Lucano (39 d. C), poeta romano.   Apolonio de Tiana (3-97 a. C), filósofo de la antigua Capadocia / Epicteto (55-135 d. C.), filósofo griego.  Marco Fabio Quintiliano (39– 95 d. C), pedagogo hisponorromano / Aulo Gelio ( 130- 180 d. C.), escritor latino. Dion Crisóstomo ( 40–120 d. C), filósofo e historiador griego / Aulo Persio Flaco (34-62 d. C.), poeta latino. Marco Valerio Marcial (40-104 d. C.), poeta latino / Favorino (80-150 d. C), filósofo y retórico galo.Veleyo Patérculo ( 20- 30 d. C.), historiador romano / Filón de Alejandría ( 25 -50 d. C.), filósofo alejandrino. Cayo Publio Cornelio Tácito ( 55-120 d. C.), historiador y político romano / Flegón (c. 137 d. C), historiador griego.   Pausanias de Lidia (s. II), historiador y geógrafo griego / Gayo Julio Fedro (15 -55 d. C.), escritor macedonio. Plutarco (50-120 d. C.), historiador griego / Gayo Tito Petronio (20-66 d. C.), escritor romano. Pomponio Mela (siglo I), geógrafo hispánico / Gayo Plinio Cecilio el Joven (63-113 d. C.), escritor romano.   Hermógones de Tarso (s. II d. C.), retórico griego / Publio Papinio Estacio ( 45-96 d. C.), poeta latino.Gayo Plinio Cecilio el Viejo (23-79 d. C.), escritor romano / Publio Valerio Máximo (finales del s. I a. C.), escritor romano. Cayo Suetonio Tranquilo (69-140d. C.), historiador / Luciano de Samósata (125-181 d.C.), historiador y biógrafo romano.   Quinto Curcio Rufo (s. I e. C), historiador romano / Cayo Valerio Flaco (s. I e. C), poeta latino. Lucio Anneo Floro (s. I-s. II d.C.), historiador romano / Lucio Anneo Séneca (4-65 d. C.), filósofo romano. Tiberio Catio Asconio Silio Itálico ( 25-101 d. C.), poeta latino / Claudio Ptolomeo (85-165 d. C.), astrónomo y  matemático greco-egipcio.   Lucio Flavio Arriano (92-175 d. C.), filósofo e historiador griego / Theon de Smirna (c. 70-ca.135), astrónomo griego.

De estos, solo Dion Crisóstomo, Veleyo Patérculo, Cayo Publio Cornelio Tácito, Flegón, Pausanias de Lidia, Plutarco, Cayo Suetonio Tranquilo, Samósata, Quinto Curcio Rufo, Lucio Anneo Floro son propiamente llamados historiadores. Pero, si ve más detenidamente, según la lista de Orbis, solo unos pocos son verdaderamente contemporáneos de Jesús. Y, como ya vimos, algo que caracterizaba a los historiadores antiguos era que escribían de temas contemporáneos, y si la mayor parte de esta lista no vivió en la época de Jesús, ¿habrían de escribir sobre El? No. Pero supongamos que, si, si escribirían sobre él a pesar de no ser contemporáneos, ¿escribirían sobre alguien acusado de blasfemia y crucificado? No. Ahora, me gustaría que el señor Orbis u otra persona que comparta su argumento, me mencionara las obras sobre historia que estos poetas, filósofos y demás, escribieron, ya que él asume que debieron mencionar a Cristo. Luego de esto, veamos la segunda premisa del argumento.

Diversos intelectuales de su época no escribieron sobre El.

Viendo que lo normal sería que los historiadores clásicos no mencionen a un acusado de blasfemia y crucificado; y viendo que la famosa lista solo tiene a unos cuantos historiadores, veamos si es verdad que nadie fuera del nuevo testamento menciona a Jesús. Antes de, es importante aclarar algo. El nuevo testamento es la fuente histórica más fiable que se tiene para saber todo sobre el Jesús histórico. Cuando se busca evidencia fuera de este, no es que este no es fiable, sino que se busca como evidencia externa, para corroborar lo que dice. Si el señor Orbis pretende descalificar el nuevo testamento como registro fiable histórico, debe dar razones para ello. Orbis dice:

La mención del personaje bíblico Jesús que aparece en “Antigüedades judías”, de Flavio Josefo, ya ha sido desvelada como una burda falsificación de pendolistas de la Iglesia Católica del Medioevo.

Orbis descalifica las 2 menciones de Josefo sobre Jesús sin dar una sola razón. No presenta un solo argumento, sino que pasa a decir que se ha demostrado como falsa, pero, ¿por cuales eruditos sobre el tema? Flavio Josefo Josefo es la fuente no cristiana más importante para el caso del Jesús histórico. Josefo era un fariseo, y por lo tanto se esperaría que su referencia a Cristo no seria alagadora. Este, menciona en 2 ocasiones a Jesús. La primera es:

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, el hermano de Jesús, [llamado Cristo]y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados. Antigüedades judías, 20:9:1.

Orbis dice que este pasaje ha sido demostrado falso, pero ¿por quién? Por el que acepta una teoría mitológica sobre Cristo (teoría sin base y ya refutada), pero no por ningún erudito en los escritos de Josefo. Es más, el erudito número uno en los escritos de Josefo, Louis H. Feldman, dice sobre este pasaje que ha sido reconocido como autentico universalmente por los estudiosos. Así que Orbis se equivoca, y vemos aquí una clara mención sobre Jesús, en donde Josefo lo asocia con Santiago, al parecer, como dice Meier en un judío marginal vol. I, por desconocer Josefo la genealogía de Santiago. Meier (Un judío marginal vol. I, pág. 62-64) da varias razones por aceptar este pasaje como auténtico:

  1. A diferencia del texto “eslavo” de Josefo sobre Jesús, este relato se halla en el principal manuscrito griego de la tradición de las Antigüedades sin ninguna variación notable. El historiador de la Iglesia Eusebio, de comienzos del siglo IV, también cita este pasaje de Josefo en su Historia eclesiástica (2.23.22).
  1. Mientras que en el Josefo eslavo hay una extensa exposición del ministerio de Jesús, sólo tenemos aquí una referencia de pasada, casi indiferente, a alguien llamado Santiago, a quien obviamente Josefo considera un personaje menor. Su mención se debe únicamente a que su ejecución ilegal provoca la destitución de Ananu. Pero, dado que el nombre de “Santiago” (en su forma griega, o sea Jacob) es tan corriente entre los judíos y en los escritos de Josefo, éste necesita una designación para especificar de qué Jacob/Santiago está hablando. Al parecer, Josefo no conoce la línea genealógica (p. ej., “Santiago, hijo de jasé”) que podría utilizar para identificar a este Santiago; por eso se ve forzado a identificarlo por medio de su hermano jesús, más conocido, a quien a su vez se especifica como ese determinado jesús “que es llamado Mesías”.
  1. Por el modo como el texto identifica a Santiago, no es plausible que proceda de una mano cristiana ni tampoco de una fuente cristiana. Ni el NT ni los primitivos autores cristianos se refieren a Santiago de jerusalén de un modo tan despegado como “el hermano de jesús”, sino con la reverencia que cabría esperar- “el hermano del Señor” o “el hermano del Salvador”. Pablo, que no tenía demasiado cariño a Santiago, le llama “el hermano del Señor” en Gál 1,19, Y sin duda está pensando especialmente en él cuando habla de “los hermanos del Señor” en 1 Cor 9,5. Hegesipo, historiador de la Iglesia en el siglo Il, que era un judío converso y probablemente procedía de Palestina, habla igualmente de “Santiago, el hermano del Señor” (en Eusebio, Historia eclesiástica, 2.32.4) 8. En realidad, Hegesipo también hace referencia a otros conocidos cristianos palestinos como “un primo del Señor” (4.22.4), “los hermanos del Salvador” (3.32.5) y “su hermano [del Señor] según la carne” (3.20.1). Lo esencial de todo esto es que la designación que hace josefo de Santiago como “el hermano de jesús” no concuerda con el NT ni con el uso patrístico primitivo, y por tanto no procede probablemente de la mano de un interpolador cristiano.
  1. La posibilidad de que el texto tenga su origen en josefo y no en un cristiano de los primeros tiempos aumenta por el hecho de que la noticia que da josefo del martirio de Santiago difiere en tiempo y manera de la de Hegesipo. josefo habla de Santiago apedreado hasta morir por orden del sumo sacerdote Ananu antes de que la guerra judía estallase realmente (por ende, a principios del 62 d. C.). Según Hegesipo, los escribas y fariseos arrojan a Santiago desde lo alto del templo de jerusalén. Empiezan a apedrearlo, pero un sacerdote los contiene; finalmente, un lavandero apalea a Santiago hasta matarlo (2.23.12-18). Al martirio de Santiago, dice Hegesipo, siguió inmediatamente el asedio de jerusalén por parte de Vespasiano (70 d. C.) Eusebio subraya que el relato de Hegesipo coincide básicamente con el del padre de la Iglesia Clemente de Alejandría (2.23.3,19); así pues, aparentemente, tal era la historia corriente entre los cristianos. Una vez más resulta muy improbable que la versión de josefo sea el resultado de un retoque cristiano en las Antigüedades judaicas.
  1. Existe además la diferencia palmaria entre el relato largo, legendario y edificante (para los cristianos) de Hegesipo y la breve y fría noticia de josefo, que pone su interés en la conducta ilegal de Ananu, no en la fe y virtud de Santiago. De hecho, Josefa nunca nos dice por qué Santiago fue objeto de la ira de Ananu, a menos que el ser el “hermano de Jesús, que es llamado Mesías” se considere suficiente delito. Es notable la falta de alabanzas a Santiago: él es una víctima más entre varias, no un glorioso mártir que muere solo siendo el blanco de las miradas. También significativo es el “palo” que atiza a los “crueles” o “despiadados” saduceos el profarisaico Josefo; en realidad, la negativa visión que Josefa tiene ahora de los saduceos es uno de los cambios llamativos que caracteriza a las Antigüedades frente a La guerra judía. Resumiendo, no es sorprendente que Louis H. Feldman, el gran especialista en Josefa, manifieste que «pocos han dudado de la autenticidad de este pasaje relativo a Santiago».

Orbis por lo menos deberá demostrar que estas 5 razones que Meier presenta son falsas, para así poder aceptar su conclusión de que las menciones de Jesús por parte de Josefo son falsas. Testimonuim Flavianum Con este nombre se conoce a la otra mención que hace Josefo de Jesús. Esta es un poco más polémica que la anterior, pues posee interpolaciones cristianas (escribas cristianos añadieron al texto original frases cristianas), pero eso no dice que el texto se descarta por completo, pues se puede reconstruir el texto escrito por Josefo sacando lo que no es original de Josefo. El texto dice así:

Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, [si es lícito llamarlo hombre], porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. [Era el Cristo.] Delatado por los principales de los judíos, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, [porque se les apareció al tercer día resucitado; los profetas habían anunciado éste y mil otros hechos maravillosos acerca de él.] Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos. Antigüedades judías18:3:3.

Graham Stanton, Steve Mason, el erudito judío Geza Vermes, entre otros, están de acuerdo en que se puede determinar, en base a las palabras que Josefo usa típicamente en sus obras, que palabras escribiría Josefo en este texto, para lograr así, el texto original escrito por él. Como vera, esta metodología es más correcta que afirmar simplemente que, porque haya sido interpolado por cristianos, hay que descartar el texto por completo. Ya sabiendo esto, ahora si podemos ver el texto sin interpolaciones cristianas, tal como Josefo lo escribió, en donde veremos que el si habla de Jesús:

Por aquel tiempo existió un hombre sabio, llamado Jesús, porque realizó grandes milagros y fue maestro de aquellos hombres que aceptan con placer la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos gentiles. Delatado por los principales de los judíos, Pilatos lo condenó a la crucifixión. Aquellos que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo, Desde entonces hasta la actualidad existe la agrupación de los cristianos.

Compare este texto con el anterior y vera que las frases cristianas como que Jesús era el Cristo y que resucito al tercer día, son eliminadas por ser consideradas no josefinas. El resultado es un texto tal como lo escribió Josefo. Como vera, Orbis se equivoco en su metodología. Existen otras fuentes no cristianas que mencionan a Jesús, como Tácito, Seutonio, Talo, y mas, a quienes no mencionare, a pesar de que Orbis los coloco en su lista como quienes no hablaron de Jesús, porque como al igual que con Josefo, el análisis de Orbis es incorrecto y estas personas no cristianas si hablaron de Jesús, porque este si fue un personaje de la historia.

Conclusión

El argumento de Orbis es un argumento técnicamente incorrecto, pero a pesar de esto, analizamos sus premisas y nos dimos cuenta que:

  1. Los historiadores antiguos no tenían razón porque escribir sobre Jesús.
  2. Si hay historiadores antiguos que mencionan a Jesús.

Esto da como resultado que la conclusión: “Jesús no existió” es falsa, pues se basa en 2 premisas demostradas falsa. Si usamos la metodología de Orbis nos daremos cuenta que nadie fuera de josefo en los primeros siglos menciona la caída de Jerusalén, solo Josefo. Lo que en su metodología se concluye que, como no hay historiadores contemporáneos a Josefo que escribieran sobre este hecho, el hecho nunca ocurrió. ¿Se da cuenta de lo absurdo e irracional de esa conclusión? Jesús si existió, el análisis riguroso que Orbis pedía, demuestra que fue un personaje real de la historia.

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8 comentarios en “Mas de “15 intelectuales” de la “época de Jesús” que no lo mencionan: una respuesta al argumento de Orbis Beltre de ATEODOM

  1. néstor dijo:

    Carlos, mis felicitaciones por tan buena explicaciones, al Dios creador que le servimos debemos de estar siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia como bien enseña la Palabra de Dios

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    • Carlos E Rodriguez A dijo:

      ¡Gracias por comentar!

      No me citas a los críticos textuales que dudan de la autenticidad de este ya reconstruido y quitando las interpolaciones cristianas. No puedo creer en lo que dices, si no me das esos nombres. Ademas, el análisis textual ha dado como resultado que eruditos, y principalmente el mas famoso de estos textos, Louis H. Feldman, digan cuales fueron las palabras de Josefo, en donde se habla de jesús, que fue un sabio exorcista. No es una prueba definitiva, es un caso acumulativo, junto con Tacito, Plinio el Joven y Seutonio. No es parcialidad, es mostrar que el argumento del silencio ni siquiera toma en cuenta un análisis textual de estas obras, pues afirma que ellos no lo mencionan.

      Ahora, me gustaría que me dijeras donde esta el sofisma, que me dieras evidencia textual en contra de los textos flavianos y que me justificaras epistémicamente este argumento, si es que lo apoyas.

      Gracias de antemano.

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  2. criz dijo:

    1- ¿Por que nadie durante la vida de jesus escribio nada sobre el o lo que hizo?
    2- ¿Por que años despues del supuesto jesus, lo que se sabe de él es a travez de la secta cristiana y despues de ahi ya ptras personas escriben sobre la fuerte influencia de los cristianos y su jesus?

    Respuesta:
    porque los cristianos son exagerados con el tema de jesus y crearon una leyenda urbana alrrededor de ese personaje, una leyenda urbana que que trascendio la historia.

    Prueba:
    Un cristiano actual declara y sostiene que Jesus creó Jupiter ( aunque hoy no es facil lograr que un cristiano se anime a declararlo abiertamente) , pero despues de declararlo lo sostiene a pesar de sonar ridiculo, y aun cuando sabe perfectamente que algun jesus no dijo espefificamente eso. Ademas , cualquiero otro cristiano estaria dispuesto a defender esta idea si otro cristiano se anima a declararla.

    y,….¿Usted cree que Jesus creo el Planeta Jupiter?

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    • Carlos E Rodriguez A dijo:

      ¡Saludos Cris!

      1) Tu primera pregunta ignorar la historiografía antigua. Antes, solo se escribía de reyes y guerras. Ante los ojos de la época, los pocos historiadores que habían, no tendrían el porqué escribir de un judío considerado maldito, a menos que me digas lo contrario y lo expliques.

      2) Los mismo paso con Socratez, y eso no es razón para dudar tan siquiera de que Socratez existió. Lo mismo paso con Alejandro Magno, y nadie discute que existió. ¿Quién escribió años después?

      3) ¿Donde Están tus pruebas para demostrar que Jesús es una leyendo urbana creadas por cristianos?

      4) Si Jesús es Dios: ¿por qué no pudo crear Jupiter?

      ¡Gracias por comentar!

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