Jesús, personaje de la historia: 2 knock out a Orbis Beltre de ATEODOM

Guantes-boxeoAntes de siquiera saludarles, quisiera expresar las razones por la cual llamo bajo este nombre, este articulo. La razón es la siguiente. Sabemos que un knock out es sacar de combate a un luchador, y un segundo knock out, seria sacarlo 2 veces de combate, a pesar de que este nunca se recupero. Bueno, en el tema sobre la historicidad de Jesús de Nazaret, Orbis Beltre de ATEODOM, ha sido sacado de combate 2 veces, y lo peor es que sin respuesta, sino que ha rehusado a combatir directamente sobre el tema, afirmando que no ha existido un knock out por mi parte.

El problema comienza así: él escribe un argumento en su blog, en donde dice que Jesús no existió porque  “15 historiadores de la época de Jesús no lo mencionaron”. A parte de este argumento estar errado por ser un argumento del silencio, le hice saber a Orbis en mi respuesta es este articulo, que Jesús si existió, pues es mencionado en fuentes no cristianas como persona histórica. Le hice saber que de sus 15 historiadores solo 5 eran historiadores y menos de 5 eran contemporáneos de Jesús. Además, le hice saber a Orbis que algunos historiadores de los que el menciona, sin hablaron de Jesús, y le presente evidencia textual que avala el hecho. Ahora, Orbis descarta la evidencia textual e histórica (sin justificación del mismo tipo) y sigue creyendo que tiene la razón. ¿Cómo? No sé, pues para descartar una evidencia textual, necesitas refutaciones textuales, pero hasta el día de hoy, Orbis nunca me ha mencionado dichas evidencias que favorecen su argumento, y descartan el mío. Lo más cerca de una respuesta, pero sin evidencias por parte de Orbis, lo escribió en un comentario en este blog.

Luego de todo esto, recientemente y debido a un intercambio por facebook, Orbis ha escrito un artículo en el blog de ATEODOM, en donde toma esta conversación fuera de lugar, y dice que yo doy razones para la no historicidad de Jesús, cosa extraña, pues ni siquiera posteo el link de esa conversación, para que así todos vean y contextualizan las explicaciones que le di y las preguntas que nunca respondió. La conversación esta aquí. Lo que me llama la atención es que él afirma que yo di razones por la cual Jesús no es un personaje histórico. ¡Válgame Dios!

Lo que hare en este artículo es responder el nuevo artículo de Orbis, hablar de lo que no hablo y explicar porque Jesús si existió como personaje histórico.

Orbis comienza su artículo diciendo que yo afirmo as razones por la cual Jesús no es mencionado por historiadores seculares, negando así su historicidad. Lo que Orbis no dice es que lo que si le dije es una respuesta a su “parámetro” historiográfico para saber si alguien existió o no. Según él, una persona como Jesús, debió ser mencionado en todos los anales de historia. Cuando veo esta afirmación, paso a darle razones por las cuales no es así:

  1. Del siglo I d. C., no tenemos todas las fuentes históricas. Los historiadores desearían tener todas las fuentes existentes para analizar la historia, pero no la tienen. Deben trabajar con lo que tienen a mano, y en este caso, en el siglo I, carecemos de todas las fuentes históricas de la época. Orbis ignora esto y exige que debe haber más referencia sobre Jesús. ¿Cómo sabe él que no aparecerán más datos según pase el tiempo? Ahora, la pregunta principal es: ¿en cuántos escritos debe aparecer un personaje para ser considerado como histórico? Jesús aparece en más de 3 historiadores romanos respetados. Ahora, usemos este mismo criterio y digamos, como sugiere Orbis, que Tiberio, quien gobernó del 14-37 d.C., tampoco existió, pues si en verdad existió, deberíamos encontrar más referencias sobre él, que la que tenemos, y estas de mano de los Anales de Tácito (115 aprox.), la vida de Tiberio por Suetonio (120 aprox.) y la historia romana de Dión Casio (230 aprox.). Note que todos estos textos que nos hablan de Tiberio son 80 años después de él, y según Orbis, no serian confiables pues no fueron escritos mientras vivió. Suerte que el criterio de Orbis no es el criterio en historiografía antigua. El único texto que tenemos de Tiberio que es contemporáneo, es el de un historiador amateur llamado Velleius Paterculus, pero las más respetadas son las que son de 80 años en adelante. Entonces, ¿hay que descartarlas como sugiere Orbis con Jesús, a pesar de que escribir sobre reyes era un parámetro en la historiografía clásica, y este rey solo posee estas pocas menciones? No. Lo curioso es que 2 de estas fuentes mencionan a Jesús, las cuales son: Tácito y Seutonio.
  2. La historiografía antigua posee parámetros, y entre estos escribir sobre reyes y guerras, era lo primordial. Jesús no inicio una guerra ni fue una amenaza para el imperio romano. Orbis sugiere que Jesús debió ser mencionado por la siguiente razón: “El Jesús que es increpado por el Consejo de Ancianos para que dijera su opinión sobre si se debía pagar impuestos al emperador, y su respuesta tan al buen estilo de aquel político que no se juega el pellejo, ¿no lo hace un personaje político?” Sugerir que Jesús merece una mención por cumplir el parámetro de ser político con “esta evidencia”, es preocupante, pues Jesús aquí no dice que no hay que dar tributo al cesar, sino todo lo contrario, que hay que darlo (Mateo 22:21). Me imagino que muchas personas de la época hicieron lo mismo, y no por eso son registrados en la historia antigua. Me gustaría que Orbis me dijera ¿Quién de los historiadores romanos ya mencionados estaba ahí para registrar esto, para así dar crédito a una mención en sus libros? Luego, en el parámetro sobre que estos escribían sobre guerras, Orbis objeta que Jesús debió ser mencionado porque cumple esta característica. Él dice así: “Ese Jesús bíblico que según la Biblia era tan sabio; ese personaje que discursaba constantemente en las plazas públicas y atraía gente de todas las comarcas; ese Jesús bíblico que tenía un don de convencimiento tal, que los jefes religiosos de su época se vieron obligados a pedir al poder político que lo aprehendiera; ese Jesús bíblico que estaba proponiendo públicamente un cambio sociopolíticomoral, ¿no le resultó interesante, más que a sus seguidores?” Me gustaría saber ¿Qué palabra de las que Jesús dijo son tácticas de guerra o para la milicia? No he conocido un solo dicho de Jesús que sea útil para una batalla militar o como estrategia para una batalla. Pero donde Orbis me deja anonadado, es cuando dice: “El Jesús bíblico que cura a enfermos y revive a los muertos; ese Jesús que alimenta a los hambrientos multiplicando panes y peces; ese Jesús bíblico que procura la protección de los más vulnerables, hasta el colmo de mandar a que los ricos den todos sus bienes a los pobres, ¿no es un tipo humanista, o estas no son acciones humanas?”. Orbis dice que por existir un parámetro de humanismo, Jesús, quien fue muy humanitario, debió ser considerado por los historiadores clásicos en sus textos. Pero Orbis mismo ha escrito sobre este parámetro, que ¡ellos excluían todo indicio de sobrenaturalidad! Eran naturalistas, si algo era fuera de lo natural, ¡no era historia! Tenían este prejuicio naturalista, y es un hecho de que toda historia que incluya hechos no naturales, como las de Jesús, no iba ser considerada como historia real, y menos si no la presenciaron. Lo máximo que podían decir era que esto era magia.

Dicho esto, obvio las otras sugerencias de Orbis, por la cuales Jesús debe ser mencionado en la historia, para seguir con el articulo. Debe de notar que nunca di razones por la cual Jesús no es mencionado, pues ya he dicho que si es mencionado; sino que le he dejado saber a Orbis que ellos tenían muchas razones para no hacerlo, y el simple hecho de que hablen de él, como lo hacen, es evidencia de que si existió y de que es considerado como una persona real. Lo que si me gustaría es que Orbis mencionara cuantas fuentes no judías mencionan a Onias, Eleazar y Hananias ben Dosa, como personajes históricos, quienes según Josefo y el Talmud, eran hombres que hacían milagros. ¿No merecen estos ser mencionados por los historiadores romanos?

Estableciendo la historicidad de Jesús

Ok, luego de dejar a un lado las cosas triviales, vamos a la sustancia de este artículo. ¿Hay razones para dudar de las fuentes cristianas como fuentes biográficas fiables sobre Jesús? No. No hay razón alguna, y Orbis presupone sin demostrar, que si debemos dudar de ellas. Esto es prejuicio, y no cuenta como evidencia.

Hablando sobre la historicidad de Jesús y de cualquier otro personaje de la historia, los historiadores han establecido métodos para saber la existencia histórica de alguien, sin importar que su única fuente sea de sus seguidores. No estoy diciendo que este sea el caso con Jesús, pues hay evidencia sobre él fuera de los evangelios, en textos como los mencionados, el de Talo, los padres de la iglesia, Josefo y los escritos judíos talmúdicos. Pero, si solo se dispone de una fuente, ¿Cómo saben los historiadores si algo es histórico o no? Lo saben en base a criterios que le ayudan. Si los textos cumplen estos criterios, es más probable a que no, que ciertos hechos sean históricos. Podemos enumerar estos hechos como siguen:

  1. Criterio de la dificultad
  2. Criterio de discontinuidad
  3. Criterio de testimonio múltiple
  4. Criterio de coherencia
  5. Criterio de rechazo

Es a través de estos criterios, y no los parámetros de Orbis Beltre, que se ha hecho posible hablar de hechos históricos en la antigüedad. Y es por estos criterios que hoy sabemos que Jesús es un personaje histórico y que los evangelios son fuentes históricas confiables (que no es lo mismo que afirmar su inspiración). Pero, ¿Qué dicen los historiadores que usan este método? Veamos que concluyen ellos cuando usan estos métodos.

E P Sanders, erudito nada conservador, en la introducción de dice que podemos saber con seguridad sobre Jesús, que:

  1. Jesús fue bautizado por Juan Bautista.
  2. Era un galileo que predicó y realizó curaciones.
  3. Llamó a discípulos y habló de que eran doce.
  4. Limitó su actividad a Israel.
  5. Mantuvo disputas sobre el Templo.
  6. Fue crucificado fuera de Jerusalén por las autoridades romanas.
  7. Tras la muerte de Jesús, sus seguidores continuaron formando un movimiento identificable.
  8. Al menos algunos judíos persiguieron a ciertos grupos del nuevo movimiento (Gal 1,13.22; Flp 3,6) y, al parecer, esta persecución duró como mínimo hasta un tiempo cercano al final del ministerio de Pablo (2 Cor 11,24; Gal 5,11; 6,12; cf. Mt 23,34; 10,17).

Es más, hay 5 hechos en los que un sin número de eruditos, usando el método histórico, concluyen que Jesús, como personaje histórico, hizo:

  1. Muerte de Jesús por crucifixión
  2. Sus seguidores creían sinceramente que resucitó de entre los muertos
  3. El testimonio temprano de los testigos era la creencia en la resurrección de Jesús
  4. La conversión del hermano escéptico de Jesús, Santiago
  5. Saúl, uno de los principales enemigos del cristianismo, se convirtió en Pablo, un Advocator para el cristianismo.

Los que apoyan estos hechos son:

  1. Bultmann, la teología del Nuevo Testamento, 1: 44-46, 52, 60, 80-83.
    2. Tillich, Teología Sistemática, 2: 153-58.
    3. John Hick, La muerte y la vida eterna(Louisville, Ky: Westminster John Knox Press, 1994), 171-77
    4. Bornkamm, Jesús de Nazaret, 179-86.
    5. Koester, Introducción al Nuevo Testamento, 2: 84-86, 100.
    6. Barth, Dogmática de la Iglesia, vol. 4, parte 1, 334-36, 351-53.
    7. Emil Brunner, Dogmática, 3 vols., trans. Oliva Wyon (Philadelphia: Westminster Press, 1950 a 1979), 2: 363-78.
    8. Moltmann, Teología de la Esperanza, 165-66, 172, 197-202.
    9. CH Dodd, “Apariciones de Cristo resucitado”, 124-25, 131-33.
    10. Perrin, Resurrección según Mateo, Marcos y Lucas, 78-84.
    11. Robinson, ¿podemos confiar? 113-29.
    12. Fuller, Formación de la narrativas de Resurrección, 27-49.
    13. Grant, Jesús, 174-79.
    14. Pannenberg, Jesús: Dios y Hombre, 88 a 106.
    15. Wilckens, Resurrección, 6-16, 112-14.
    16. Jeremias, “Pascua”, 300-311.
    17. Werner Georg Kummel, La Teología del Nuevo Testamento: De acuerdo con sus principales testigos: Jesús-Paul-John (Nashville: Abingdon Press, 1973), 102-5.
    18. Brown, Concepción Virginal, 80-82, 128.
    19. Goppelt, “Kerygma Pascual”, 35-37, 43-53.
    20. Elaine Pagels, Los Evangelios Gnósticos (New York: Random House, 1979), 3-12.
    21. Marcus Barth y Verne H. Fletcher, Absolución por la Resurrección (New York: Holt, Rinehart and Winston, 1964), parte 1 (Barth), 11-15, 37-39.
    22. Paul Van Buren, El Significado Secular del Evangelio: En base a un análisis de su lenguaje (Nueva York: Macmillan, 1963), 126-34.
    23. Varita, Cristianismo, 51, 59, 84, 93, 108.
    24. Hunter, Jesús: Señor y Salvador, 98-107.
    25. Ramsey, La Resurrección de Cristo, 35-45.
    26. WT Jones, Una Historia de la Filosofía Occidental , 5 vols, 2 ª ed, (Nueva York: Harcourt Brace Jovanovich, 1969)., 2: 34-35, 39.
    27. Ladd, Creo en la Resurrección, 36-43, 93, 109-11.
    28. Daniel Fuller, Faith Pascua e Historia (Grand Rapids, Mich .: Eerdmans, 1965), 208-29
    29. Thielicke, “El Keryma de la Resurrección”, 59-62, 86-91.
    30. Osborne, La narrativa de la Resurrección, 231-33, 276-77, 281-88.
    31. Perkins, Resurrection, 84-95, 196-210.
    32. Kee, ¿Qué podemos saber? , 1-2, 21-23, 60-61, 85-86, 90.
    33. Lapide, la Resurrección de Jesús, 91-99, 125-31.
    34. Sheehan, La Primera Venida, 101-18.
    35. Barnett, Jesús y la lógica de la historia, 115-34, 159-61.
    36. Craig, Evaluación, 36-38, 53-82, 163-96, 379-420.
    37. Sanders, la figura histórica de Jesús, 10-13, 125-26, 133-36, 277-81.
    38. O’Collins, Jesús Resucitado, 99-147.
    39. Johnson, The Real Jesus, 110-22, 133-36.
    40. Spong, Resurrección: ¿Mito o realidad? 47-56, 239-43, 255-60.
    41. Drane, Introduciendo el Nuevo Testamento, 77-107.
    42. Funk, lo juro por Jesús, 33-40, 260, 267-75.
    43. Murray Harris, Criado Inmortal: Resurrección y la Inmortalidad en el Nuevo Testamento (Grand Rapids, Mich.: Eerdmans, 1983), 5-11, 60.
    44. Ludemann, ¿Qué le sucedió realmente a Jesús? , 9-17, 102-5, 125-34.
    45. Lorenzen, Resurrección y discipulado, 131-36, 141-44, 184-87.
    46. Clark, Interpretación de la Resurrección, 89-101.
    47. Maier, en la plenitud del tiempo, 164-88, 204-5.
    48. John Dominic Crossan, El Jesús Histórico: La Vida de un campesino judío del Mediterráneo (San Francisco: Harper Collins, 1991), 372-75, 397-98.
    49. Crossan, Jesús, 135, 145, 154, 165, 190.
    50. Davis, resucitado, 15, 177-85.
    51. Bart D. Ehrman, Jesús: Profeta apocalíptico del Nuevo Milenio (Nueva York: Oxford University Press, 1999), 227-31.
    52. Meier, Un Judio Marginal, 3: 67-71, 146-47, 234-35, 251-52, 625.
    53. Wedderburn, Más allá de la Resurrección, 4-15, 47, 113 a 17, 188.
    54. Wright, El Nuevo Testamento, 111, 353-54, 400-401.
    55. Wright, Jesús y la Victoria de Dios, 109-12, 480, 487, 551-52, 659.

Alguien podría decir, ¿cometes la falacia del ad numerum? No, la verdad que no. Cometería esta falacia si dijera: “Jesús existió porque todos estos eruditos están de acuerdo con eso”. Pero lo que yo estoy diciendo es que dado a que hay un método, este método hace a todos concluir que Jesús si existió e hizo estos 5 hechos. Mi evidencia no son ellos, mi evidencia es que el método hace concluir esto, y ellos, incluyendo escépticos y agnósticos y evangélicos liberales, concluyen igual.

Pero hay algo mejor, hay otra lista en donde escépticos, críticos dl cristianismo y agnósticos, junto con conservadores, afirman que los seguidores de Jesús si creyeron en su resurrección corporal:

  1. Koester, Introducción al Nuevo Testamento, 2:84.
    2. Goulder, “El Baseless Tela,” 48.
    3. Borg, “Pensando en Pascua,” 15.
    4. Crossan, Jesús, 190.
    5. Funk, lo juro por Jesús, 40, 266.
    6. Hoover, “un concurso”, 131, 92-97, 111, 141.
    7. Rudolf Pesch, “Zur Entstehung des Glaubens un mueren Auferstehung Jesu: Ein neuer Versach,” Freiburger Zeitschrift für Philosophie und Theologie30 (1983):. 87
    8. Anton Vogtle en Vogtle y Rudolf Pesch, Wie kam es zum Osterglauben?(Dusseldorf, Alemania: Patmos-Verlag, 1975), 85-98.
    9. John Galvin, “Resurrección como Theologia Crucis Jesu: El Fundacional Cristología de Rudolf Pesch,” Estudios Teológicos 38 (1977):. 521-23
    10. Conzelmann, Corintios, 258-66.
    11. Perrin, La Resurrección, 80-83.
    12. Ludemann, La Resurrección de Jesús, 37, 50, 66.
    13. Kent, orígenes psicológicos, 18-19.
    14. James Keller, “Respuesta a Davis,” La fe y la Filosofía 7 (1990): 114
    15. Hans Werner Bartsch, “Inhalt und Funktion des Urchristlichen Osterglaubens, “Estudios del Nuevo Testamento 26 (1980): 180, 194-95
    16. James M. Robinson, “Jesús de Pascua a Valentino (o al Credo de los Apóstoles),”Journal of Biblical Literature 101 (1982): 8, 20.
    17. Wells, ¿Jesús sí existió? 32, 207.
    18. Martin, el caso contra el cristianismo, 83, 90.
    19. Spong, Resurrección, 51-53, 173.
    20. Sheehan, La Primera Venida, 91.
    21. Elliot, “La Primera Pascua”, 209-10, 220.
    22. Wedderburn, Más allá de la Resurrección, 47, 188.
    23. Karl Rahner, Fundamentos de la Fe Cristiana: Una introducción a la idea del cristianismo, trad. William V. Dych (Nueva York: Seabury Press, 1978), 265, 277.
    24. Wolfhart Pannenberg, “Die Auferstehung Jesu: Historie und Theologie”, Zeitschrift für Theologie und Kirche 91 (1994):. 320-23
    25. Moltmann, Teología de la Esperanza, 172-73.
    26. Brown, Concepción Virginal, 125-29.
    27. Dunn, la evidencia de Jesús, 75.
    28. Johnson, The Real Jesus , 136.
    29. Kasper, Jesús el Cristo, 124-25.
    30. Davis, resucitado, 182.
    31. Staudinger, “Resurrección de Jesucristo”, 312, 318-20.
    32. Cranfield, “La Resurrección de Jesucristo,” 169.
    33. Williams, la Resurrección, 97, 117-19.
    34. Alsup, Historias de apariciones después de la resurrección, 274.
    35. Fuller, Formación de la Resurrección Narrativas, 47-49, 181.
    36. Jacob Kremer, Die Osterevangelien-Geschichten um Geschichte , 2 ª ed. (Stuttgart, Alemania: Verlag Asociación Bíblica Católica, 1981), esp. . 153-55
    37. Meyer, Los Objetivos de Jesús, 60.
    38. Meier, Un Judío Marginal, 3:70, 235, 252.
    39. Sanders, la figura histórica de Jesús, 10-13, 278-80.
    40. Wright, “orígenes cristianos”, 118.
    41. Joseph Dore, “Croire en la resurrección de Jesús-Cristo,” Etudes 356 (1982), 532.
    42. Fiorenza, “Resurrección de Jesús”, 238, 243-47.
    43. O’Collins, Jesús Resucitado, 118-19.
    44. Craig, Evaluación, esp. Parte 3.
    45. Robinson, ¿podemos confiar? 120-27.
    46. Philip Jenkins, evangelios ocultos: Cómo la búsqueda del Jesús histórico perdido el rumbo (Nueva York: Oxford University Press, 2001), 78.
    47. Grant, Jesús, 176.
    48. Drane, Introduciendo el Nuevo Testamento, 101-04.
    49. Charles Austin Perry, La Resurrección Promise (Grand Rapids, Mich .: Eerdmans, 1986), 4.
    50. Lindars, “Resurrección y la tumba vacía”, en la resurrección de Jesucristo, 127.
    51. Lapide, la Resurrección de Jesús, 125-28.
    52. Samuel, Abriendo Espacios “, 108-10.
    53. Hansjurgen Verweyen, “Die Ostererscheinungen en fundamentaltheologischer Sicht,”Zeitschrift fur Katholische Theologie 103 (1981):. 429
    54. Lorenzen, Resurrección y discipulado, 123, 130-32.
    55. Goergen, Muerte y Resurrección, 127-28, 261.
    56. William P. Loewe, “Las Apariciones del Señor Resucitado: La fe, Realidad y objetividad,” Horizons 6 (1979): 190-91
    57. Kee, ¿Qué podemos saber? 1-2, 23, 86, 113.
    58. Witherington, “Resurrección Redux”, 131-32.
    59. John Pilch, “Apariciones de Jesús resucitado en el contexto cultural,” Teología Bíblica Boletín 28 (1998): 59
    60. Adrian Thatcher, “Resurrección y la racionalidad”, en la resurrección de Jesucristo, 180.
    61. Traugott Holtz, “Kenntnis von Jesus und Kenntnis Jesu: Eine Skizze zum Verhältnis zwischen historisch-philologisher Erkenntnis und historisch-theologischem Verständnis,”Theologische Literaturzeitung 104 (1979): 10
    62. Peter Stuhlmacher, ¿Fue auf geschah Gólgota? Zur Heilsbedeutung von Kreuz, Tod und Auferweckung Jesu (Stuttgart, Alemania: Calwer Verlag, 1998), 58-64.

Todo esto nos dice que para trabajar en la historiografía, debemos usar el método histórico, y no criterios que nos parecen que deben ser, pues si hacemos lo que Orbis sugiere, deberíamos a comenzar a dudar de la existencia histórica todo aquel de quien no es mencionado por un historiador contemporáneo, a pesar de que se acepta su existencia histórica. Así que saque de los anales de la historia a Sócrates, Tiberio, y muchos más.

Las evidencias históricas las podríamos detallar mas, pero en esta oportunidad no lo hare, pues Orbis aun no responde mi primer artículo, pero si comenzare a desarrollar este punto fuera de este debate.

El punto, Orbis, es que para que alguien sea una persona histórica, en la antigüedad, no debe ser mencionada en un registro histórico contemporáneo, pues la mayoría no cumplen esta regla, eso sin mencionar que nos basamos en los textos que ahora tenemos, mañana puede ser diferente.

Pero un punto más, hay una historiador no cristianos llamado Talo, que hace mención de la oscuridad que hubo en la crucifixión de Jesús. No tenemos textos de Talo hoy, pero Julio Africano, quien leyó estos textos, se burla de la explicación naturalista que Talo le dio a este hecho, pues él asumió que fue un eclipse (note que no niega el hecho), y Julio Africano dice que es imposible esto en luna nueva. Orbis dice que no existe más mención sobre esto, y por eso este hecho es mentira. Bueno, este es otro argumento del silencio, la ausencia de evidencia no es evidencia para la ausencia. Además, Orbis desconoce los otros textos que si hablan de este hecho. Paul Maier en su obra Potuius Pilate [Poncio Pilato], Tyndale House, Wheaton, IL, 1968, p. 366, citando un fragmento de Flegón, Olympiades he Chronika 13, ed. OUo Keller, Rerum Nauualium Scriptores Graeci Minores, 1, Teurber, Leipzig, 1877, p. 101. Traducción de Maier, dice sobre la oscuridad en una nota al pie de su libro:

“Este fenómeno evidentemente fue visible en Roma, Atenas y otras ciudades mediterráneas. Según Tertulio… fue un “evento mundial” o “cósmico”. Flegón, un autor griego de Caria que escribía una cronología poco después del 137 d.C. informó que en el cuarto año de la duodécima olimpíada (es decir, 33 d.C.) ocurrió el “mayor eclipse de sol” y que “se hizo de noche a la hora sexta del día [es decir, al mediodía] de modo que incluso las estrellas aparecieron en el cielo. Hubo un gran terremoto en Bitinia y muchas cosas fueron volcadas en Nicaea.”

Conclusión

En definitiva, el caso de la no historicidad de Orbis se basa en una falacia lógica conocida como argumento del silencio, y es falaz porque no hay justificación positiva para este silencio, sino ausencia, y la ausencia no es evidencia. Para Orbis tener razón, debe darme hechos positivos de por qué el “silencio”. También, debe demostrar con evidencia textual porque los textos de Josefo no son fiables, ya que solo dice: “la iglesia católica dice que no solo son”. Bueno, la iglesia católica no es una razón, sino un argumento basado en análisis textual, el cual, en la actualidad, afirma por boca de el erudito más importante de Josefo, que podemos saber que escribió Josefo y que si mencionó a Jesús como personaje histórico. Lo que Orbis dice no es más que un ad verecundiam, pues no hay razón en su afirmación para descartar un análisis textual.

Lo que necesitamos para saber si lo que digo es mentira, es evidencia en contra.

Lo real es que pocos eruditos niegan que Jesús no existió, y casualmente los que lo hacen, apoyan la increíble tesis de que Jesús es un plagio de dioses mitológicos paganos.

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