El prejuicio anti-religioso toma los medios: una respuesta a Eduardo Ivan León Duarte

Al parecer los medios están dando libertad para que se emitan todo tipo de opiniones sobre cualquier tema. Esto no es un problema, es algo muy bueno. Es más, es un derecho expresarse libremente sobre cualquier tema sin temor a ser censurado. El problema esta cuando la opinión emitida, en vez de ser objetiva, da evidencia de un sesgo anti-religioso.

Con este post, ya son 3 respuestas a diarios de comunicación (espero y no sean tan frecuentes) que opinan sobre el tema religioso, pero sin ser nada objetivo. Igual al caso del señor Adriano de diario libre y a Riggio Pou de acento diario, el señor León Duarte nos ha brindado su opinión sobre el tema del ruido y el proselitismo religioso. La razón de este post es para señalar los problemas que tienen su escrito y la falta de objetividad del mismo. Ya que, si él hubiese sido lo bastante objetivo para no mostrar su sesgo anti-religioso, yo estaría de acuerdo con él del todo, pero como no lo hizo, debo corregir una imagen errada del cristianismo que ha presentado.

El señor León Duarte dice:

“Están en todas partes: en el metro, en la guagua, en el concho, en la calle y en las redes. Parece ser que no hay lugar donde refugiarse del proselitismo religioso.

Llevar tan a pecho el mandato de predicar el evangelio por todos los confines de la tierra debería estar regulado. ¡Oiga!, que ni en su casa puede estar uno en paz los sábados en la mañana”.

De entrada, vemos como muestra su sesgo anti-religioso. Es más, hasta exagera, pues no hay nada de malo en que en las redes y en el transporte público (donde es permitido) se haga “proselitismo”, que el 90% de los casos consiste en un tratado con un mensaje bíblico. ¿Cuál es el problema con esto? ¿No le gusta recibirlo? Pues si no quiere el tratado, no lo acepte, es libre de eso. Ahora, el punto no es solo esto, sino que así como se entregan tratados también se entrega cualquier otro tipo de publicidad, y no veo a nadie escribiendo en contra de esto. A nadie parecer molestarle, pues si simplemente no le interesa el producto o empresa que se publicita, simplemente no recibe el papel. Si no le interesa el tratado con un mensaje cristiano, no lo acepte, es libre de ello. Creo que no es muy objetivo quien solo le afecta este medio en aplicación religiosa, pues nos dice con esto que no tolera la práctica religiosa en esta área. ¿Qué es lo que le molesta al señor León Duarte? ¿El medio en sí o que este medio de propagación de información sea usado también con fines religioso? No hay una ley que prohíba la práctica, por lo tanto es legal. No hay una ley que prohíba la difusión de información religiosa en las redes o en transportes públicos donde es permitido. Así como lo hacen los religiosos, lo hacen los que venden pasta de dientes, cepillos de dientes, y un sin números de productos que usan las redes y los transportes públicos para vender su productos o propagar información del mismo; pero al parecer estos no le molestan a nadie, o a este señor, sino solo cuando en la práctica esta lo religioso. Si desea refugiarse del proselitismo religioso, solamente no acepte tratados, no escuche emisoras cristianas, o si esta en un transporte donde el chofer (con todo su derecho) tiene en su dial una emisora cristiana, no se suba a ese vehículo o simplemente ignórelo; pero, no pretenda que hay algo de malo en esto, pues así como lo hacen los religiosos, otras instituciones también, como hogares crea (quienes tocan a su puerta hasta los sábados); o, una persona individual, como vendedores ambulantes.

El mandato de predicar es legal en este país, no crea que es algo de la constitución dominicana, sino un mandato particular para un grupo particular. Si no le gusta, no lo reciba, pues el 95% de las personas que hacemos esta práctica de forma no provocadora, no hablamos donde no nos quieren. Usted al parecer ha dado con el otro 5%, por mala suerte. Que el 5% actué así, no es evidencia para decir que todos actúan de la misma manera, pues con esto está cometiendo la falacia lógica de la combinación, además de ser una falsa generalización.

Luego sigue diciendo:

“La libertad de conciencia y cultos, unido a la libertad de expresión y difusión del pensamiento, son pilares de la democracia. Sin embargo, el abuso de estos derechos que tradicionalmente han hecho los predicadores de las más variadas creencias es, cuando menos, molestoso.

En el Metro de Santo Domingo, por ejemplo, está expresamente prohibido escuchar música sin audífonos con el fin de que no se moleste a los demás pasajeros. No obstante, los guardias se hacen de la vista gorda (y de oídos sordos) cuando uno, dos o más predicadores arrancan con su prédica, vociferando en un espacio cerrado sin la más mínima condescendencia hacia los demás usuarios del servicio.

Amparándose en un supuesto respeto por la palabra de dios, la negligencia e inacción para silenciar al predicador molestoso ha sido la norma de las autoridades”.

No, lo que le molesta no es la practica en sí, es la práctica religiosa, pues como dije antes: vendedores ambulantes tocan la puerta de su casa, venden sus productos en los transportes públicos donde es permitido, andan con alto parlantes en las calles, etc., su problema, como nos lo ha dejado ver, es con la práctica religiosa y estos medios. Yo no estoy abogando por el desorden, no, hay que hacer las cosas en orden; pero, usted ha tomado una mínima fracción para cometer la falacia de la composición y decir que esto es algo general, un problema con todos, lo cual es falso. Su argumento es falaz, por eso no es correcto. Eso, sin mencionar que comete otra falacia, un non sequitur, pues no se sigue la conclusión con lo que dice. Usted escribe para hablar en contra del ruido del proselitismo religioso, pero sus premisas hablan de hechos aislados que no contribuyen con su caso. Pero aun, su caso está construido en su prejuicio. ¿Qué tienen que ver predicadores en los transportes públicos, donde es permitido, con el nivel de decibeles permitido? ¿Va a afirmar que predican con un alto parlante en este transporte? ¿Qué tiene que ver el pago de impuestos con este tema? ¿Esta consciente de que quien predica sin alto parlante no está violando ninguna norma de la regulación acústica? ¿Está consciente de que las normas no prohíben la práctica, sino el alto ruido? Parece que no, pues su caso y su argumentación no se corresponden. Usted ataca otro tema (el proselitismo en sí) que nada tiene que ver con el ruido y la contaminación acústica. Es increíble ver como usted mismo ataca otra postura diferente a su argumento, cometiendo una falacia del hombre de paja, y tomando en cuenta que no ataca la postura de nadie más, sino algo que usted mismo escribió. Creo que es la primera vez que veo un caso similar, pues es poco común que alguien escriba para argumentar en contra de algo, y cometa una falacia del hombre de paja contra lo que él mismo argumenta.

El caso del metro sí puede apoyar su punto. Sí es prohibido, que se censure, pero si no lo es, al parecer al único que le molesta es a usted, debido a su sesgo anti-religioso.

Más adelante dice:

“Esta inacción se ejemplificó el pasado sábado 8 de agosto frente al parque Mirador del Sur, en el exclusivo sector de Bella Vista, cuando la iglesia Monte de Dios y su pastor Miguel Bogaert Portela llevaron por largas horas el desasosiego a los residentes del lugar. Al parecer, ni siquiera las clases acomodadas de nuestra urbe capitalina están exentas de la cantaleta y la alharaca de una turba imbuida del “espíritu santo”.

Lo más triste fue que, ante el estruendo, cuando los vecinos del lugar (quienes, al contrario de las iglesias, tributan al Estado) llamaron al servicio público (que pagan) del 911, la respuesta oficial fue que la Iglesia Monte de Dios tenía un “Permiso Especial”.

Un permiso especial para llevarse por el frente toda la legislación anti ruido del país, incluyendo la norma NA-RU-001-03 que establece claramente los decibeles permitidos en espacios como ese”.

Si se procedió a llamar a las autoridades para este caso, y ellas dicen que tienen un permiso, ¿Cuál es el problema? Hay permisos para marchas públicas, aun cuando esto moleste a los conductores en las calles. Hay permisos para cerrar las calles, aun cuando moleste a las personas. Si hay un permiso para algo, y este se concede: ¿Cuál es el problema? Sería un problema en verdad, si se hace dicha actividad si el permiso debido.

Le recuerdo que en ese mismo parque se hacen otros tipos de actividad, no solamente religiosa, y a nadie parece molestarle. Esto demuestra mi punto: “su caso no es objetivo, sino que esta sesgado”.

Repito: estoy a favor de un orden y respeto, pero lo que plantea está lejos de esto. Lo que usted parece sugerir es que esto simplemente no se permita, o se regule, como sugirió en su segundo párrafo: “Llevar tan a pecho el mandato de predicar el evangelio por todos los confines de la tierra debería estar regulado. ¡Oiga!, que ni en su casa puede estar uno en paz los sábados en la mañana”.

Por último:

“Sin importar el mensaje que se pretenda llevar, cuando un sonido alcanza un determinado número de decibeles se transforma en ruido. Pretender amparar la contaminación acústica y la violación de la tranquilidad de los demás bajo el manto de la libertad de cultos es un insulto al principio base de la convivencia social democrática: La igualdad de todos y todas.

Es hipócrita y violatorio del derecho de igualdad el otorgar permisos especiales a una iglesia para hacer bulla y no concederlo a otros ciudadanos que sí pagan sus impuestos al Estado.

Porque así como molesta el ruido del caravaneo político, el del colmadón de la esquina y el de los que exigen un “espacio musical”, así mismo molesta el ruido del predicador que, sin importar la hora, el lugar o el momento, alza su voz desconsideradamente para predicar un mensaje que, la mayoría de las veces, nadie ha pedido.

Ya está bueno de tanto trato especial. ¡Basta ya de pisotear el derecho a la tranquilidad de los demás!”

Concuerdo con usted: “el ruido es ruido sin importar el mensaje, y debe ser censurado”. Lo que no apoyo es su sesgo y su falta de objetividad. ¿Conoce usted las iglesias que ahora, en vista a estas normas, han cambiado sus instalaciones para impedir que salga el mayor ruido posible de sus instalaciones? Su falta de objetividad me preocupa, pues está en los medios, y presenta algo que está muy lejos de lo real. Solo un 5% hace lo que usted dice, la otra parte no.

El mayor problema de su caso es su sesgo, y lo sigue demostrando al hablar de que las iglesias no pagan impuestos. Otra falacia lógica de combinación. Las iglesias protestantes, incluyendo la que menciona, pagan impuestos. Las únicas que no, son las iglesias católicas. Además, ¿Qué tiene que ver esto con su argumento? Nada. Son los errores lógicos de su argumento y su sesgo, lo que no permiten que sea valido lo que dice. Aun así, lo apoyo en una sola cosa: “no al desorden y al ruido”.

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