Mis Creencias

Esta publicación se ha realizado con el fin de exponer mis creencias. Las que serán presentadas aquí las afirmo no por dogmatismo o tradición, sino que, como estudiante que busca la verdad y reflexiona en ella, cada punto expuesto se enuncia sobre la base de la evidencia teológica, filosófica, histórica y científica, que no representan la opinión de la iglesia o concilio al que pertenezco, sino solo las mías. Así que, mis creencias son el resultado de ser la mejor explicación a ciertos hechos acerca de:

1) Dios.

Dios es el ser máximamente grande que existe. No hay nada más grande que él, y si alguien puede concebir algo más grande, entonces eso es Dios. Él posee la perfección absoluta. Es trino uno, siendo una santa trinidad. 3 personas en una esencia: “Padre, Hijo y Espíritu Santo”. No es una persona manifestada en 3 formas distinta (modalismo), sino 3 personas con 3 consciencias diferentes la una de otra, pero en perfecta unión. Es poseedor de atributos Omnis, como la Omnisciencia, Omnipotencia, Omnipresencia y Omnibenevolencia. Es el eje de la moral, es su fuente. Es personal, infinito, inmaterial, a-espacial, atemporal (sin la creación), santo, juez justo, necesario metafísicamente y amor.

Afirmo su existencia a través de las pruebas que hay para ello, tanto científicas (no de su persona, sí de sus hechos), filosóficas e históricas.

2) Jesús.

Es la segunda persona de la trinidad, por lo tanto es Dios. Se encarnó hace 2,000 años como verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, para morir en la cruz por los pecados y resucitar al tercer día de forma física, demostrando que él era de quien hablaban las Escrituras, y que todo lo que dijo es verdad. El cristianismo se fundamenta en su resurrección, siendo el pilar de la fe.

Tanto su existencia en la historia como sanador y redentor y su posterior resurrección, son hechos que se pueden demostrar que sí ocurrieron.

Solo la fe en Jesús y en lo que hizo, es la garantía para alcanzar la salvación y el perdón de los pecados.

3) El Espíritu Santo.

Es la tercera persona de la trinidad que en la era de la iglesia posee varias funciones únicas y específicas, como: bautizar a los creyentes en el cuerpo de Cristo, ser su guía, exaltar la obra de Cristo, repartir dones en la iglesia para la confirmación del mensaje del evangelio, santificar la vida de los creyentes, etc. Él no vino a hablar de él, sino a que Cristo sea glorificado. Su ministerio tan activo ahora, no es razón para pensar que antes no estaba presente, porque como Dios que es, está presente y actuando siempre.

4) El hombre.

El hombre es la corona de la creación del Dios Todopoderoso, que creó el cosmos a partir de ninguna materia existente (creación ex nihilo). Este pecó contra Dios, haciendo que la muerte entre al mundo por su desobediencia. Desde Adán hasta hoy, todos morimos. La única forma de que este se libre de la condenación de la muerte y pueda volver a tener una relación plena con su creador, es aceptando el sacrificio de Cristo.

5) La salvación.

La salvación es un don de Dios. El hombre no puede hacer nada para ganarla, aunque sí para no mantenerla, luego que la recibe. No creo en el calvinismo, tampoco en el arminianismo. Soy molinista en ese sentido.

6) La iglesia.

Es el cuerpo de Cristo, siendo este la cabeza. Creo que todo cristiano debe pertenecer a una iglesia local, donde podrá ejercer alguna función útil para el crecimiento del cuerpo. No creo en un cristianismo que no afirme la pertenencia a iglesias locales y lo justifican, afirmando que no es necesario.

La iglesia está llamada a predicar a los perdidos y a fortalecer y a contribuir con el crecimiento de los creyentes que la conforman. Para eso, ha sido dotada de dones para cada necesidad. No soy cesacionista, soy continuista, pues creo que todos los dones están vigentes y así seguirán, hasta la venida del Señor por su iglesia.

7) La Biblia.

La Biblia es la palabra de Dios. En cuanto a los libros que la conforman, afirmo que son solo estos 66, ni uno más ni uno menos. El canón está cerrado ya. En cuanto a su inspiración, sostengo que cada palabra está ahí porque así lo supervisó el Espíritu Santo de Dios, lo que me hace creer en la inspiración verbal plenaria. Esta es infalible e inerrante en sus originales, que, aunque no los poseamos hoy, sí podemos saber que decía el texto escrito por los apóstoles y profetas, y conocer donde hay una variantes textuales.

8) Las últimas cosas.

Creo en un rapto (arrebatamiento) inminente, donde el Señor vendrá por su iglesia, antes de volver en gloria a reinar por 1, 000 años. En este sentido, soy un premilenarista dispensacional, aunque no creo en el sistema dispensacional establecido por Scofield, por carecer de evidencia sólida que lo justifique. El rapto tendrá lugar antes de la gran tribulación o ira de Dios (pretribulacionismo).

Cristo sí tendrá un gobierno terrenal en cumplimiento de las promesas hechas a Israel, conocido como el milenio.

No creo que al final todos se salvarán, esto me hace negar el universalismo. Tampoco creo que los malos serán destruidos para dejar de existir, y que su castigo en el infierno sea temporal, lo que me hace negar también el aniquilacionismo.

El infierno es un lugar real, donde los que rechazaron el don de salvación de Dios por libre elección, estarán por siempre, mientras que los que libremente hayan respondido al llamado a arrepentimiento, estarán eternamente con Cristo en la nueva Jerusalén, con cielos nuevos y tierra nueva.

9) Asuntos diversos.

Dado que soy un teísta clásico, y uno cristiano de tendencia pentecóstal, niego rotundamente que solo existan cosas materiales y que todo sea producto de fuerzas naturales ciegas (naturalismo metafísico).

No creo en la teoría de la evolución por carecer aún de evidencia científica determinante que confirme los cambios verticales, necesarios para pasar de una especie a otra.

No creo en la teología de la prosperidad, la considero aberración.